Ignacio Vigouroux dice que su familia está devastada por la muerte de la mascota
Un ingeniero explica que cuando los cables pierden aislación y hay una fuga de energía hacia un metal, puede ocurrir un accidente mortal.
Ignacio Vigouroux (40) dice que está destruido de la pena, que no quiere ni hablar y que no durmió en toda la noche por la muerte de su mascota, Dexter, un perro que lo acompañó a él y su familia por casi diez años.
Dice que a las 20 horas del martes, mientras llovía en Santiago, su padre Hernán (71) sacó a pasear a Dexter por la calle Juan Enrique Concha de Ñuñoa y que, al acercarse a un farol a la altura del Instituto Santa María, según su relato, el can cayó fulminado por un golpe de energía eléctrica.
Ignacio volcó todo su dolor y molestia en la red social X, bajo el nombre de Don Naproxeno. «Tengo mucha rabia y pena», posteó. «Hoy mi perro y compañero más bacán murió electrocutado», agregó.
Recibió miles de apoyos.
«Estaba lloviendo, pasó por la calle Juan Enrique Concha, cerca del colegio Santa María, mi perrito levantó la pata para hacer pipí en un poste que está en la misma vereda, pegado a las casas, unas luminarias que no sé a quién pertenecen, y se electrocutó», relata Ignacio.
Dice que lo ocurrido después fue dramático. «Quedó pegado, mi papá no pudo despegarlo y tuvo mucho temor él de quedar electrocutado también, hasta que la electricidad lo soltó», cuenta.
Asegura que cuando su padre tomó a la mascota en brazos, ya estaba sin signos vitales y lo llevó de urgencia a una veterinaria que está a una cuadra del lugar. «Allí lo trataron de revivir pero no se pudo, lo declararon muerto», relata.
Según dice, mandó el cuerpo para que le hagan una necropsia para «certificar que falleció por esa causa, no por otra, y demandar a los responsables».
El profesional cuenta que tanto la Municipalidad de Ñuñoa como el Instituto Santa María se contactaron con él y «fueron muy amables, me están ofreciendo toda su ayuda para determinar quién es el responsable».
Incluso, asegura, la administradora del establecimiento educacional le ofreció apoyo económico para costear lo sucedido.
Consultadas Enel y el municipio, aseguraron que el farol no es de su propiedad.
«Estamos todos devastados», resume Vigouroux sobre el estado de sus padres. Además, Diego, su hermano y dueño de la mascota, vive en Canadá y se la quería llevar para allá. Agrega que estaba sano, bien cuidado, aunque con los primeros síntomas de vejez.
Ignacio, que es director de la página Descuentos Rata, dice que ni siquiera tuvo ánimo para trabajar.
Por ahora la familia analiza cremar a Dexter y guardar sus cenizas.
Aislación
Manuel Morales, subdirector de la Escuela de Ingeniería de Duoc UC, analiza el caso y una foto del lugar donde ocurrió la muerte y comenta que «las instalaciones eléctricas podrían, eventualmente, perder aislación. Un cable que pierde su aislación y tiene contacto con el metal, que sería el poste, puede provocar una fuga de electricidad y cualquier persona o perrito, cuando toque ese fierro, eventualmente va a recibir la corriente en su cuerpo, va a hacer tierra y va recibir una descarga eléctrica».
El académico explica que eso basta para un «accidente grave e incluso mortal», que son frecuentes.
Agrega que entre los factores de pérdida de aislación están la humedad, las vibraciones, la corrosión y las malas instalaciones.
Morales aclara que en un caso como éste nada tiene que ver que esté lloviendo o que esté orinando. Eso «no agrava ni simplifica el problema». Si el metal está conduciendo energía, el agua de la lluvia solo agranda un poco más el riesgo porque el agua es conductora.