Fiscalía detuvo a su médico chamán, acusado de darle medio litro de agua con tabaco
Se supone que los pacientes, tras ingerir la mezcla, deben vomitar, pero la víctima no lo hizo y empezó a convulsionar.
El Centro Terapéutico Vegetalista y de Investigación Manto Wasi es, según explica su página web (https://shorturl.at/yklsI), «un centro chamánico terapéutico con 18 años de experiencia en el uso ritual de la ayahuasca y otras plantas amazónicas», orientadas a «un proceso de sanación a fin de establecer mejoras en su calidad de vida».
A este lugar, ubicado en la comuna de Pique, llegó la tarde del jueves Antonella Canales Villablanca, de 38 años. Hasta donde el Ministerio Público ha podido averiguar, llegó para hacerse un «trabajo de purga con tabaco líquido», que consiste en «digerir medio litro de tabaco mezclado con agua, para luego vomitarlo, a lo que le sigue un cuadro diarreico», explica el fiscal José Manuel McNamara.
Esta purga o limpieza, se explica en la página de Manto Wasi, es, «desde la visión chamánica de la medicina ancestral», algo más amplio que la mera limpieza del tracto digestivo, «porque incluye otras dimensiones del ser, como la emocional, la síquica y la espiritual».
Y en otra parte, agrega: «El trabajo con las plantas purgativas ayuda a la eliminación de toxinas, reordena la energía y favorece la claridad de pensamiento, por lo que permite una mejor toma de decisiones y un fortalecimiento de la voluntad».
El caso es que, según el Ministerio Público, Antonella Canales se tomó el mentado medio litro de tabaco líquido, pero no lo vomitó, sino que empezó a convulsionar.
A las 15:50 horas, llegó inconsciente al Cesfam Dr. José Manuel Balmaceda, en Pirque, donde perdió la vida a raíz de un paro cardiorrespiratorio. Cuando apareció Carabineros, encontró a su lado un hombre de mediana edad llamado César Ahumada Lira. Se identificó como chamán.
El chamán
«César Rumi Ahumada», cita nuevamente Manto Wasi, «cuenta con más de 20 años de experiencia en el uso ritual de la ayahuasca y otras plantas del Amazonas. Recibió su enseñanza del maestro chamán Luis Pandero Vásquez a través de múltiples y prolongados retiros y dietas en la selva. En la actualidad continúa su estudio y prácticas visitando al menos dos veces al año a su maestro en la selva del Amazonas».
Ahumada no quiso prestar declaración ante el Ministerio Público. La policía encontró en su domicilio ayahuasca y marihuana en pequeñas cantidades. La tarde del viernes fue su control de detención, aunque no lo formalizaron porque aún no se sabe a ciencia cierta la causa de muerte de Antonella Canales. Falta la autopsia y un examen toxicológico para determinar cintíficamente qué fue lo que bebió. Por eso el fiscal McNamara pidió extender el plazo de detención de Ahumada hasta el lunes. En caso de que se compruebe que la muerte de la mujer tiene alguna relación con la ingesta del tabaco líquido o de lo que haya tomado, Ahumado podría ser formalizado por cuasidelito de homicidio.
En la audiencia, por lo mismo, no se entregaron muchos detalles del caso. Sí se supo que Antonella usaba un marcapasos y que había llegado al lugar porque su marido se había sometido a una de las terapias del centro Manto Wasi.
El abogado defensor de Ahumada, en tanto, sostuvo que su cliente realiza unos 200 trabajos de purga al año, «y que nunca había ocurrido nada parecido a esto».
Altamente tóxica
La toxicóloga forense Laura Borgël explica que la planta del tabaco es altamente tóxica. «Ha habido muchos casos de niños que, por accidente, se han tragado colillas de cigarrillo y han debido ser atenidos de urgencia por los altos niveles de nicotina a los que están expuestos», dice. «Las colillas tienen una concentración de nicotina del 3%, en cambio las plantas de tabaco tienen una concentración del 9%. Tres veces más. La ingesta de la planta puede provocar paros cardíacos, arritmias y subidas de presión arterial».
La ayahuasca puede ser tanto o más peligrosa. «La ayahuasca no está tipificada en la ley 20.000 (de drogas), pero es un sicotrópico. Y no sirve para absolutamente nada. Si sirviera para algo, ya se hubiese sintetizado en algún fármaco», dice la doctora Borgël.


