La brasileña estuvo casada cinco años con el futbolista Eduardo Vargas
Tras el bajón de la separación ella cuenta que se organizó, entró al reality ¿Ganar o servir? y lanzó clases de entrenamiento online.
Hace unos años, Daniela Colett se escribió una carta. La misiva, dirigida a su yo del futuro, estaba con precisos deseos de quién y cómo quería ser ella en unos cinco años más. La guardó para leerla de vez en cuando. Hace unos días la tomó entre sus manos y comenzó a llorar de felicidad: gran parte de sus aspiraciones se habían cumplido.
Para llegar a este momento, Daniela, hoy de 33 años, tuvo que vivir procesos que incluyeron penas, mucho esfuerzo físico y mental y hasta entrar a un reality (hoy se puede ver en pantalla en ‘¿Ganar o servir?', de Canal 13). El inicio, eso sí, vino con el divorcio del futbolista Eduardo Vargas, con quien estuvo cuatro años casada y tuvo tres hijos de 9, 7 y 5 años.
‘En el tiempo en que estuve casada no tenía una buena autoestima. Siempre delgada, pero muy fláccida. Me molestaba mirarme al espejo. No entrenaba porque estaba dedicada a la casa, en Europa (Inglaterra) era difícil tener ayuda con los niños así que me dediqué a eso', pone en contexto la brasileña que hoy reside en Porto Alegre.
En medio de los tiras y aflojas en la relación con Vargas, Daniela dice que ‘me vino como una depresión, estaba agotada de luchar por sostener la relación, hasta que decidí separarme. Estuve muy triste con lo del divorcio'.
¿Le pegó muy fuerte?
‘Sí, por mis tres niños. No me casé para divorciarme. Cuando tomé la decisión de irme con los niños estuve muy preocupada de cómo iba a ser todo, esa incertidumbre de lo que viene después de una separación, sabes. Aparte yo vivo lejos de mi ex y los niños lo ven una vez al mes. Pero entendí que tienes que vivir un dolor en la vida para contar tu historia'.
¿Cómo se comienza a rearmar?
‘Me fui a vivir a Porto Alegre, donde viven mis papás, y ellos me ayudan con los niños, y ahí comencé a organizarme. Me pude empezar a ocupar más de mí también. Comencé a entrenar, a comer mejor, a tomar agua. En el proceso de mi divorcio fue muy importante para mí el ejercicio, me ayudó a sanar y a sacar la mejor versión de mí misma'.
¿Le subió la autoestima también?
‘Sí, hoy me amo. Me miro al espejo y sé quién soy; me gusta la Daniela en que me volví, lo que estoy viviendo. Estoy en mi mejor momento. Mucha gente se identifica con mi historia. Tengo muchas conocidas que no toman decisiones importantes y se quejan de su vida por miedo a dar el paso, tienen miedo de salir de donde están. A mí también me pasó, pero les digo que es mucho mejor haber fallado que no haberlo intentado. No quiero llegar a los 80 años, mirar atrás y ver que no hice muchas cosas por miedos, aunque pasen muchas cosas malas y equivoque'.
Floreció.
‘En todos los aspectos. Me siento power. Todos los desafíos que se me presentan en la vida los tomo sin miedo. Creo que en estos tres años de divorciada he logrado un equilibrio en todo: maternidad, vida profesional espiritual, en lo personal'.
¿Y en el amor, Dani?
‘Tuve una pareja importante (Giovanni do Pico), a quien le presenté a mis hijos. Creo que es difícil encontrar una pareja: tengo tres niños. Tendría que ser una pareja que viva lo mismo que yo, divorciado y con hijos. Pero no estoy enfocada en eso, porque siento que cuando me enamoro, porque yo soy muy apasionada, y sí me enamoro, desperdició esa energía. Cambio el foco de mi energía y ahora estoy enfocada en lo personal y profesional'.
En lo profesional, Daniela también está full: lanzó clases de entrenamiento online, llamada Dani By Tutu (https://acortar.link/jbwjUq) con su entrenador personal y una línea de ropa deportiva @ purasoulwear. ‘Cuando entré al reality fue como para probarme y las competencias me las tomaba muy a pecho; quería saber hasta dónde podía llegar. Cuando volví hable con Tutu, que es mi entrenador y amigo, y creamos esto que es un desafío de 30 días, con tres sesiones a la semana. Nos fue muy bien con el primer turno y ahora estamos esperando que se inscriban para la segunda. Es mi nueva yo'.


