No leen, pero se van al colegio en furgón

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Francisco Hurtado pasa a buscar a las mascotas por su casa y las entrena durante 4 horas

El entrenador tiene 50 perros a su cargo. A fin de año, los alumnos destacados se gradúan en una ceremonia.

¿Cómo viene mi niño?, es lo primero que le preguntan sus clientes a Francisco Hurtado cuando su furgón pasa a dejar a cada uno de sus perros-alumnos a su hogar. Como si hablaran de un pequeño de cinco años, Francisco, adiestrador de perros con más de 25 años de experiencia, responde que su perrito «lo pasó muy bien y aprendió muchas cosas nuevas».

Con una paciencia a toda prueba, Francisco sale de su casa a las 7:30 am y comienza «la ruta» que lo llevará por todo Santiago recogiendo, al igual que una liebre escolar, a todos los perros que tiene a su cuidado.

Pero el furgón blanco de Francisco no es un auto cualquiera, sino que está equipado para llevar hasta 10 cachupines en su interior. Para evitar problemas entre las distintas razas que transporta, cada mascota está sostenida con correa a unos fierros adheridos a las paredes del furgón. En el caso de Jack y Frank, dos hermanitos de raza golden retriever, viajan felices uno al lado del otro. Pero en el caso de Lucas, un Shar Pei un poco gruñón, que es ni más ni menos que la mascota de Jania Ananías, la hermana del farandulero Giovanni, lo más sano es que viaje en una jaula de transporte hasta que socialice con sus nuevos compañeros. Y como los perritos lo pasan muy mal con el calor, Francisco siempre los acarrea con aire acondicionado.

El primer perro que Francisco entrenó fue Linda, una pointer inglés especializada en cazar pájaros, «lo pasaba chancho con ella», recuerda. Con el tiempo, Francisco creo la Escuela American Canine Academy y enfocó sus estudios hacia las terapias de modificación de conducta, «nosotros queremos solucionar problemas domésticos. La mayoría de la gente nos pide que el perro camine al lado de ellos, que no pegue tirones que no les destruya cosas y que no salte sobre la gente que entra a la casa».

Ya sea en el horario de mañana (9 a 13 pm.) o en la tarde (14 a 18 pm.), la rutina siempre es la misma. Acompañado por su hijo Cristian, Francisco se desplaza junto a sus alumnos a un cerro ubicado en La Dehesa. Una vez que están instalados, los cachupines que están en tratamiento de obediencia comienzan a trabajar: «Les enseño que se echen, que se sienten cuando uno les ordene, todo lo que me pidan mis clientes. Cada vez que me hacen caso los premio con una galletita de perro». Mientras, las mascotas que sólo salen a pasear ejercitan en el cerro. Y tal como sucede en los colegios, no podía faltar la mejor parte del día, «también les damos un recreo para que se vuelvan locos y hagan lo que quieran».

Una vez que Lucas, el Shar Pei gruñón, vuelve a su casa, Jania interroga a Francisco sobre todo lo que hizo su perro, «le pregunto como se portó Lucas, si conoció a alguna perrita, si coqueteó, si pololeó». Como se conocen hace nueve años, Francisco cuenta todo con lujo de detalles e inclusive, cuando Jania se va de vacaciones, Lucas se queda feliz en la casa de su entrenador.
Malos amos

Cualquiera pensaría que después de trabajar durante años con perros, Francisco está agotado de quedar lleno de pelos o de escuchar tanto ladrido. Sin embargo, el entrenador sufre más a la hora de lidiar con los dueños, «muchos creen que con pagarnos a nosotros está todo hecho y después ni saludan al perro». Los otros personajes que enervan a Francisco son los amos culposos, «hay gente que pasa pidiendo disculpas por no hacerse el tiempo para pasear a sus perros». Para mala suerte de los amos, son este tipo de conductas los que causan que un perro se vuelva agresivo, «no existen perros malos, existen malos amos».

En general, las terapias conductuales para los perros duran entre 4 y 6 meses, dependiendo de la edad de la mascota. Las clases se realizan dos veces a la semana y cada fin de año, junto a los dueños más motivados, Francisco organiza una ceremonia de graduación, «aprovechando que los papás andan en los actos de fin de año de los hijos, nosotros lo hacemos para perros y les entregamos un diploma. Los dueños salen orgullosos», cuenta riendo.

El chileno que entrena como «El encantador de perros»

Jorge Loyola (adiestramientomotivacional.es.tl) también entrena perros y aplica varias técnicas al estilo de César Millán, el mexicano más conocido como «El encantador de perros», programa que cautivó a millones y que es transmitido en Chile por TVN.

Uno de los conceptos que aplica Millán es que el dueño debe ser el líder de la manada y no la mascota, «la gente llega del trabajo con hambre y le dan de comer primero al perro, eso es un error», explica Jorge. En una manada, primero comen los líderes y las sobras son para el resto. Es decir, su mascota come después que usted esté satisfecho.

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