Publican libro sobre los sismos que afectaron a Valparaíso, Chillán y Valdivia
El volumen, realizado por el Museo Histórico Nacional y escrito en castellano e inglés, contiene reseñas, fotografías y testimonios de los movimientos más devastadores ocurridos en el país durante el siglo pasado.
Al mismo tiempo que Haití intenta sobreponerse a duras penas del terremoto que ha reducido su paisaje a escombros y ha dejado 75 mil víctimas fatales, el Museo Histórico Nacional lanza un libro sobre los sismos más violentos que han afectado al territorio chileno.
Recién publicado por Ediciones Origo, el volumen recuerda a través de fotografías, testimonios y reseñas tres movimientos registrados durante el siglo pasado cuyos efectos fueron devastadores: el de Valparaíso en 1906, el de Chillán en 1939 y el de Valdivia en 1960.
«Aunque el tema no es precisamente hermoso, no podemos olvidar que una de las constantes en la historia chilena es el carácter sísmico de nuestra geografía. Es un rasgo que deja huellas físicas. La arquitectura de las ciudades se destruye cada cierto tiempo, por más que peleemos contra la naturaleza», dice Bárbara de Vos, directora del Museo Histórico Nacional, para explicar por qué la institución realizó una publicación destinada a esas catástrofes.
Terremotos en Chile, como se titula el libro, es una edición bilingüe (en castellano e inglés) y contiene fotografías tomadas por testigos de cada sismo -entre ellos reporteros, ingenieros y ciudadanos comunes- que luego pasaron a formar parte del archivo del museo.
La mayoría de las imágenes es impactante, ya que no sólo aparecen edificios en ruinas, automóviles aplastados por escombros o zonas urbanas inundadas por el agua, sino también cadáveres de hombres, mujeres y niños.
Si bien a nivel nacional y mundial el terremoto de Valdivia ha sido, en los últimos 150 años, el de mayor intensidad (9,6 grados en la escala de Richter) y el de más graves consecuencias, los tres sismos que aborda la publicación tienen en común el hecho de que las ciudades-epicentro terminaron en el suelo.
«Valparaíso se cayó entero, el movimiento arrasó con todo y luego se desató un incendio. Eso marcó el inicio de su decadencia como puerto principal. Chillán también se vino abajo y el terremoto se sintió a lo largo de todo el sur. Claro que el de Valdivia es el más emblemático: movió el eje de la Tierra, provocó un maremoto y cambió completamente la geografía de la zona. Tuvo todos los componentes para ser un sismo a gran escala», comenta Bárbara de Vos.
Un sobreviente de ese desastre, Eduardo Morales, entrega su testimonio en el libro: «Estábamos en la sobremesa (del almuerzo) cuando sentimos un remezón fuerte, pero no pasó a mayores. Ahí me llamó monseñor José Manuel Santos para venir a tomarse una taza de café. Casi de inmediato empezó el gran terremoto. Seis minutos después finalmente se detuvo y partí a la plaza a ver qué pasaba. En el camino vi las grietas en las calles y las casas caídas, pero lo más impactante fue que el Calle Calle se había secado y los pescados se retorcían en el fondo».
Resoplidos de dragón
Según la mitología mapuche, los terremotos son el resultado de la lucha entre dos seres poderosos que representan el bien y el mal: Cai Cai y Tren Tren. El primero es un dragón que vive en el fondo del mar y que odia a la especie humana. Tren Tren, en tanto, es una serpiente amiga de los habitantes de la Tierra y los salva de la furia de Cai Cai, que, además de asustarlos permanentemente con sus resoplidos, un día sube a la superficie y empuja las aguas para inundarlos. La serpiente los rescata elevando la altura de los cerros.


