Integrantes de la banda tuvieron la mala idea de registrar las reuniones en las que se planificó el asalto
Uno de los ex uniformados detenidos será formalizado además por un intento de robo a la empresa Prosegur, detectado en febrero de este año.
No existe el crimen perfecto, entre otras cosas porque existen los celulares, y con los celulares la gente se saca fotos, chatea y todos tienen GPS, así que cada paso que uno da por el mundo queda registrado en alguna parte, como una visita a un edificio de departamento que queda registrada en el libro de conserjería.
La tarde del viernes 16 de agosto, a los pocos minutos de haberse consumado el aparatoso robo de la sucursal Brinks en Rancagua, la policía detuvo a los primeros siete sospechosos, cada uno de los cuales portaba un celular que fue debidamente incautado. Fue la hebra desde la que se tiró toda la madeja de sospechosos que vino después.
Por algún extraño, temerario e incriminatorio rito, los integrantes de la banda tenían la costumbre de sacarse fotos entre ellos en las reuniones donde planificaron el robo. Según informó el fiscal jefe de Focos Investigativos de Rancagua, Carlos Fuentes, en las imágenes aparecían no solo los líderes y los asaltantes del robo, sino también los colaboradores. Entre ellos, los últimos cinco imputados, nada menos que funcionarios de Carabineros activos.
Según explicó el fiscal Fuentes, los carabineros, que fueron diligentemente dados de baja, cumplieron papeles de cobertura, indicando los tiempos de reacción de la policía y las vías de escape disponibles para huir.
Una pista clave fue el hallazgo de una radio de Carabineros en uno de los vehículos que se utilizaron en el robo y que probablemente se utilizó para escuchar la frecuencia de Carabineros y saber a cuánto estaban las patrullas de llegar al lugar del atraco y por qué calles y vías se movilizaban, facilitando la huida de los asaltantes.
Ninguno de los ahora ex carabineros, aclaró el fiscal, ni organizó ni participó directamente en el robo, ni huyó con el dinero, pero sí, aseguró, «el robo no se hubiese efectuado de la forma en que se efectuó de no haber sido por la participación de ellos».
Los cinco ex carabineros detenidos son los cabo primero Giovanni Pereira, Ricardo Núñez y José Toledo, el cabo segundo Mauricio Saavedra y el carabinero Sergio Millar. Todos ellos serán formalizados por los delitos de robo con intimidación y asociación ilícita.
El caso Prosegur
Un caso aparte es el del cabo Pereira. En febrero de este año, funcionarios de la PDI le realizaron un control preventivo a dos sujetos que acababan de salir de una casa abandonada en el centro de Rancagua. En la vivienda, los policías descubrieron un sofisticado túnel de 15 metros de largo que contaba con un sistema de ventilación y de iluminación, y que iba directo a una bóveda de la empresa Prosegur, competencia en el rubro de transporte de valores de Brinks. Según informó la fiscalía, de haber tenido éxito, los delincuentes pudieron haberse llevado 24.500 millones de pesos.
En total esa vez fueron detenidas diez personas, las que fueron formalizadas por robo frustrado en lugar no habitado. Pero la investigación siguió y sigue. Fue así como el fiscal a cargo del caso, Javier von Bischoffhausen, dio con uno de los cómplices de esta banda, que también prestó cobertura: Giovanni Pereira.
Por lo tanto, el cabo Pereira, después de ser formalizado por el robo a la sucursal Brinks, será formalizado por el robo frustrado a Prosegur.
Con este último capítulo, el asalto a la empresa Brinks, en el que se sustrajeron casi 12 mil millones de pesos, lleva 25 imputados.


