Fue formalizado este miércoles en Rancagua junto a otros cuatro funcionarios
Tiene 35 años y le imputan los delitos asociación ilícita, robo con intimidación, robo en lugar no habitado, receptación e incendio.
A las 8:30 horas del martes fue detenido en su domicilio de Rancagua el cabo primero de Carabineros, ahora dado de baja, de iniciales G.P.M. De 35 años y con buen comportamiento, hasta ese minuto era miembro de la dotación de la Subcomisaría Diego Portales.
Sus colegas del OS-9 le leyeron sus derechos y le explicaron las razones de su detención: un intento de robo a la sucursal de Prosegur en Rancagua, descubierta el 11 de febrero de este año; y el robo a la sucursal Brinks, también en Rancagua, ocurrido el 16 de agosto. Ambas causas contienen los delitos de asociación ilícita, robo con intimidación, robo en lugar no habitado, receptación, incendio y hasta porte ilegal de munición.
Su historial delictivo es investigado por dos fiscales, dos policías y las carpetas investigativas, que fueron fusionadas, ya suman miles de páginas. En su formalización, fueron por orden cronológico. El primero en hablar fue el fiscal Javier von Bischoffshausen, que investiga el caso Prosegur.
El reclutador
A las 2:30 de la madrugada del domingo 11 de febrero, una patrulla de la PDI detectó en avenida Bernardo OHiggins, de Rancagua, algo a todas luces sospechoso: desde una propiedad que parecía abandonada vieron salir a dos sujetos vestidos con overol blanco que luego subieron a una camioneta. La policía los siguió y la camioneta emprendió una huida. Se inició una persecución.
En el patrullaje, que se transformó en un operativo, la PDI detuvo a 10 personas y en la casa abandonada descubrió un túnel de 15 metros que apuntaba directo a la bóveda de Prosegur. A los delincuentes les faltó un metro apenas para llegar.
Uno de los detenidos, ya condenado, responde al nombre de Aníbal Echeverría. La policía le incautó su celular e investigó sus conversaciones. Uno de sus contactos, con los que mantuvo varios mensajes por Whtasapp, aparecía bajo el nombre de «Amigo Mío». La PDI descubrió que se trataba del cabo primero G.P.M.
El fiscal Von Bischoffshausen explicó que una de las misiones del ex uniformado era «reclutar a más funcionarios de Carabineros para que colaboraran en la ejecución del delito».
Así, en un whatsapp fechado el 22 de enero, «Amigo mío» le escribió a Echeverría: «¿Está bien con 8 o 9, cierto? Porque no quiero meter más gente. Pero si quiere más, se podría hablar».
Según explicó el fiscal, con «esos 8 o 9 se refiere a 8 o 9 carabineros reclutados por el imputado».
En otro chat, el cabo primero, siempre dirigiéndose a Echeverría, le envía un calendario donde estaban marcados los días en que los supuestos carabineros colaboradores tendrían turno de noche y, por lo tanto, facilitarían, con su complicidad, el robo.
«Amigo mío» también le habla de una «jefa», una mujer a cargo de la definición de los turnos en la comisaría, y que según el tenor de la conversación aún no estaba claro su reclutamiento. De hecho, cierto día, relata el fiscal, los cabecillas del robo habrían ido a presentarse ante la «jefa» para decirle en persona en qué consistía el plan. El encuentro fue comentado por «Amigo Mío» en un chat a Echeverría.
Refiriéndose a la reacción de la «jefa», dijo: «Los encontró serios, respetuosos y que se veía que eran profesionales y no unos cabros chicos que quieren tener plata».
Y en otro whatsapp, el cabo primero le pregunta a Echeverría: «Igual me preguntan que cuánta plata les llegaría si resulta todo bien».
«20 millones a cada uno si resulta todo bien», le responden.
Un dato casi anecdótico. G.P.M. declaró ante el fiscal, y habría dicho, según Von Bischoffshausen, «que admitía todas las pruebas en su contra, pero que su motivación era seguirles la corriente a los delincuentes, para después detenerlos y anotarse un golpe policial».
El Brinks
Cerca de las 12:30 horas del viernes 16 de agosto, un grupo de encapuchados asaltó la sucursal Brinks de Rancagua ubicada en avenida Río Loco 73.
Hasta la mañana del martes, el OS-9 de Carabineros había detenido a 20 sospechosos, entre líderes y ejecutores. La mañana del martes detuvo a cinco colaboradores clave, carabineros ya dados de baja, incluyendo al cabo primero G.P.M.
Las pruebas aquí también son una serie de whatsapp y hasta fotografías que fueron divulgadas en la audiencia por el fiscal jefe de Análisis Criminal, Carlos Fuentes.
Así, a fines de abril de este año, el fiscal cuenta que se realizó una reunión en un sector de Rancagua a la que asistieron los cinco carabineros, quienes se reunieron con el sindicado líder de la banda, Jaime Beltrán Campos y uno de sus lugartenientes, Matías Vargas Bueno.
En esa reunión, relata el fiscal Fuentes, alguien tomó una fotografía a escondidas «para tener a los cinco carabineros amarrados con el asalto». El líder habría explicado que la misión de los uniformados era la de «retrasar la asistencia de la policía».
A modo de «enganche», Beltrán les habría entregado a cada uniformado 200 mil pesos.
En este robo, relató el fiscal Fuentes, G.P.M. también hacía las veces de reclutador, pues convenció a tres de los otros cuatro carabineros involucrados en el asalto.
En uno de los tantos whatsapp que G.P.M. mantuvo con Matías Bueno, que era con quien se entendía, se hace referencia a la obtención de una radio de Carabineros con la misma frecuencia de las radiopatrullas, para que, en el momento del robo, los delincuentes supiesen en tiempo real los movimientos de la policía. Esta radio fue encontrada en uno de los vehículos abandonados por los asaltantes.
Al momento del robo, G.P.M. tenía día libre, pero estuvo hablando casi una hora con Vargas Bueno para, según la fiscalía, descifrarle la terminología policiaca que se mencionaba en la radio.
La audiencia continuará este jueves, cuando se decidirán las medidas cautelares de los detenidos.


