No admitieron la causa por injurias pero seguirá por delitos a la propiedad intelectual
El 13 de abril Pablo Herrera presentó, en el Octavo Juzgado de Garantía de Santiago, una querella por dos causas a raíz de dos sketches donde parodiaron al cantante en «El antídoto» (Mega) por sus dichos sobre la comunidad haitiana, que se querelló contra él en marzo. En su querella contra Patricio Pérez, representante legal de Mega, y los humoristas Fabrizio Copano, Kurt Carrera y María José Quiroz, el intérprete acusó dos delitos: injurias con publicidad y delitos contra la propiedad intelectual, pues según su abogada Macarena Palma explicó a LUN «se violaron sus derechos de dos canciones que se utilizaron y están protegidos por la Ley de propiedad intelectual y de derecho de autor, para poder utilizarlos se necesita la autorización de Pablo Herrera o la SCD, y (en los sketches) le cambiaron la letra y eso es otro delito de la misma ley».
El Octavo Juzgado de Garantía declaró inadmisible la causa de injurias, que es una causal penal privada, pues consideró que las parodias fueron en un programa de humor y «las expresiones manifestadas no tuvieron como objetivo la deshonra», como se lee en el dictamen; pero la causa de propiedad intelectual, que es causa penal pública, si el cantante deseaba, podía ser presentada nuevamente, lo cual de acuerdo con la abogada Palma «planeo hacerlo este jueves, para que esto se aclare pronto».
Pablo Herrera comenta: «Esa es la querella que me importa y va a continuar porque quiero marcar precedente con todos los chicos que están haciendo música, que no se puede jugar con las canciones, es como agarrar una escultura y romperla. Por ejemplo, cuando Stefan Kramer usaba mis canciones en sus shows yo tuve contacto con él, me pidió autorización y hasta gané algo de dinero por derechos de autor, y se lo agradezco. Ahora no porque fueron demasiado groseros, ni siquiera tuvo sentido del humor, fue bullying. Es un programa de mal gusto. La justicia dirá si uno puede agarrar cualquier canción para el leseo y destruirla. Quiero una indemnización, no disculpas públicas».


