La sicóloga brasileña juega fútbol dos veces a la semana en equipos femeninos y mixtos
Por el hecho de ser brasileña, siempre me piden que juegue de delantera, explica la también comunicadora.
El amor de Renta Almada (34) por el fútbol abarca prácticamente todos los aspectos de su vida. Además de compartir su visión como sicóloga clínica y deportiva en Instagram (@re_almada) y atender futbolistas en modo consulta, la brasileña también intenta practicar este deporte cada vez que puede.
Esta semana, por ejemplo, se le vio en redes sociales con varias publicaciones en una pichanga que, por supuesto, terminó con el tradicional tercer tiempo. «Las pichangas son sagradas desde que llegué a Chile. Es uno de los hábitos que traje de mi vida en Brasil y sabía que sería imprescindible replicarlo acá. Más que nada por el bienestar que me proporciona pisar una cancha y jugar fútbol de forma relajada, sin competición», cuenta la ex panelista de TNT Sports (2021-2024), espacio en el que aportaba su mirada sicológica de la disciplina.
Almada primero se estableció en Frutillar, hace seis años, antes de mudarse a la capital. «Desde mis tiempos en Frutillar buscaba la forma de encontrar un grupo de pichangas, tanto femeninas como mixtas, para evitar la abstinencia de jugar. Actualmente lo hago los martes o miércoles por el equipo femenino Chilibomb en Macul, mientras que los jueves participo de una pichanga mixta en Las Condes. En ambas pichangas se busca armar equipos equilibrados, entonces son partidos reñidos. El último que jugué fue una remontada espectacular después de ir perdiendo 5-0. En diez minutos lo dimos vuelta y contribuí con dos goles», agrega.
¿En qué puesto juega, Renata?
«Creo que el hecho de ser brasileña siempre ha influido en que me pidan ser delantero, jajajá. Apenas digo de dónde soy, me dicen al tiro: tú te quedai arriba. Soy flaquita, pero tengo un derechazo potente y me desplazo con facilidad para eludir la marca. Mi promedio de gol es de tres por partido. Mi punto débil es la pierna izquierda, que actualmente sólo me sirve para subir a la micro, jajajá».
¿Jugó en algún club en Brasil en su juventud?
«Sí, en Porto Alegre fui parte de las cadetes de Gremio, pero sólo entre los 7 y 8 años. Me hubiese gustado explorar más mi capacidad futbolística en las inferiores, era lo que más disfrutaba. En los recreos del colegio pasaba jugando con mis compañeros y en actividades extracurriculares siempre elegí futsal. Soy una futbolista frustrada y por lo mismo la sicología deportiva me cautivó, jajajá».
¿Y no le dan ganas de meterse una liga competitiva?
«No, porque justamente me gusta mantener el carácter lúdico y no competitivo del fútbol. Lo juego para pasarlo bien».
Almada cuenta otro secreto que la ayuda dentro de la cancha. «Además de ir al gimnasio cinco veces a la semana, también hago pole dance dos días. Eso, sumado a la alimentación equilibrada, me ha servido mucho en el fútbol porque se trabaja de sobremanera el abdomen. Te ayuda mucho con el equilibrio y la fuerza, nadie ha sido capaz de derrumbarme, jajajá», revela.


