Nicolás Peric cuenta el triste momento familiar que vivió y lo desestabilizó emocionalmente
El ex arquero, hoy comentarista en ESPN, reconoce que se aisló y enfrentó en soledad la trágica muerte de su madre
Nicolás Peric cumplió 46 años este sábado y lo pasó, como le gusta, rodeado de su familia en el espacioso quincho que construyó en su casa en Vilches, comuna de San Clemente, muy cerca de Talca. El Loco Peric dice que ahí es donde se siente más feliz. Pero antes, el viernes, pasó al cementerio que queda justo en el camino a visitar la tumba de su madre, Gilda Villarreal. Un rito que realiza desde hace poco tiempo porque recién está superando la pena y el dolor que tuvo por la forma en que se produjo la pérdida.
‘Mi mamá se quitó la vida', dice Peric de repente, sin que se le mueva un músculo. ‘Fue hace años (2009), pero sólo ahora puedo decirlo con cierta tranquilidad. Ha sido un proceso nada fácil, pero creo que ya, al menos, no lo superé, porque eso es imposible, pero sí lo he podido aceptar para poder seguir adelante, como debe ser'.
No debe haber sido fácil enfrentar una situación tan fuerte e inesperada.
‘Claro, no es lo mismo que perder a tu mamá por otra causa, pero si bien fue algo obviamente inesperado, ya había señales de que podría pasar algo así'.
¿Por qué?
‘Ella sufría de depresión endógena, tomaba pastillas, y una vez intentó quitarse la vida tomando una gran cantidad de esas pastillas. En ese momento se pudo salvar, pero claramente era una decisión que tenía tomada. Entonces, cuando encontró la oportunidad, el lugar y la forma de llevarla a cabo, simplemente la aprovechó'.
¿Usted era muy cercano a su mamá?
‘Mi mamá siempre estuvo a mi lado alentándome y apoyándome pese a que nunca estuvo de acuerdo en que yo fuera futbolista'.
¿Por qué?
‘Porque ella, como buena profesora que era, decía que tenía que sacar un cartón profesional por si no me iba a bien en el fútbol o me lesionaba. No le hice caso, me metí a jugar nomás y ella, pese a todo, era mi primera hincha. En las noches me lavaba la ropa, me lustraba los zapatos y me hacía el bolso para ir a entrenar y jugar. Y me acuerdo de que, cuando yo ya era grande y estaba en la Selección, la fueron a entrevistar de la tele y dijo que yo era su regalón. Me morí de pensar en cómo me iban a joder en Pinto Durán, pero ¿qué iba a hacer? Así era mi vieja linda'.
¿Lo derrumbó su muerte?
‘Ufff, de todas maneras. Fue demasiado fuerte'.
¿Se refugió en alguien? ¿Pidió ayuda profesional?
‘Para nada. Me aislé, quise vivirla solo. Lloré solo porque así quise'.
Tal vez hubiese sido bueno desahogarse con alguien.
‘Es que me carga que me digan lo que no quiero escuchar. Y sabía que si recurría a alguien me iba a decir que había que superarlo, que mi vieja iba a estar mejor o qué sé yo. ¿Para qué escuchar eso si era algo que yo estaba procesando?'.
¿Y cómo logró procesarlo?
‘Pasé por todas las fases antes de la aceptación: tristeza, rabia, culpa'.
¿Culpa? ¿Por qué culpa?
‘Porque, como dije, mi mamá estaba enferma y siento que algo más pude hacer por ella. Y porque yo no pude despedirme de ella, decirle algo. Eso me tuvo muy complicado por harto tiempo'.
Todo esto pasó cuando usted estaba en plena actividad como futbolista. ¿Pensó en largarlo todo?
‘Claro. No quería seguir jugando, pero justo apareció la posibilidad de Argentinos Juniors y eso fue muy importante para mi proceso de recuperación'.
¿Por qué?
‘Porque me apañaron tanto Claudio Borghi como los dueños de Argentinos Juniors. Ellos sabían lo que había pasado y me apoyaron. Estuvieron fantásticos. El Bichi le decía al Nano Torres y a Marcelo Peña que estuvieran pendientes para llevarme y traerme a los entrenamientos, y hubo días en que, después de entrenar, me iba solo a tomar unas cervezas a un lugar cerca de mi departamento y de repente llegaba el hijo del dueño de club, pedía la cuenta y me llevaba de vuelta al departamento'.
¿Cuándo sintió que ya había superado el peor momento?
‘Fue de a poco, porque quería que la pena se quedara conmigo porque era mía. Pero llegó el momento en que me dije que debía seguir adelante porque la vida debo vivirla. Tengo a mi señora, a mis hijos, soy feliz con ellos, terminé bien mi carrera como futbolista y ahora hago algo que me gusta mucho que es ser comunicador. Eso no significa, en todo caso, que haya olvidado a mi vieja y todo lo que pasó. Lo asumo'.
¿Y piensa en ella? ¿La siente cerca?
‘Todos los días. El día que me retiré del fútbol, cuando tuve mi despedida con todos los hinchas del estadio gritando mi nombre, miré al cielo y le dije a mi vieja: ‘Lo logré, como te lo prometí, mamá».


