El nefasto brinco quedó grabado en la cámara familiar. No había primeros auxilios, lamentó Juan Carlos Bouchard desde la clínica.
Era el último día de vacaciones en Pucón para Juan Carlos Bouchard y antes de volver a Antofagasta quiso darse un gusto. Hacía días que este hombre de 48 años andaba con la idea de tener una experiencia extrema: dejar caer sus 82 kilos de peso saltando desde un benji que había visto a la entrada del balneario de la Novena Región.
Así fue como llegó al parque Geoaventura poco antes de las tres de la tarde del lunes, decidido a convertirse por uno instantes en kamikaze de verano.
La primera en subir a la plataforma de 45 metros de altura fue Carla Morenilla, su señora, quien no quedó muy feliz luego de ponerse el arnés y saltar atada con un elástico a las pantorrillas. «La sensación fue horrible», recuerda la mujer, que luego tomó la cámara para grabar la caída libre de Juan Carlos.
El ingeniero antofagastino saltó, pero de su performance ayer no recordaba nada y su esposa no se ha atrevido a ver junto a Juan Carlos el video familiar donde quedó todo grabado. En la cinta tendría que observar cómo su marido terminó tirado sobre la tierra, sangrando, luego de que el elástico se cortara. El terror de todo aventurero extremo se había hecho realidad.
«Escuché un ruido espantoso cuando cayó y no lo he podido olvidar. Él azotó su cuerpo. Por suerte tuvo un reflejo y alcanzó a acomodare para no caer de cabeza», describe la mujer, aún shockeada por lo que tuvo que presenciar junto a sus hijos de 11 y 14 años de edad.
Juan Carlos quedó inconsciente, con una fractura expuesta en el brazo y otras en la columna y la pelvis. Increíblemente logró sobrevivir. «Él no se acuerda de nada, solo dice que tuvo el presentimiento de no tirarse, pero yo ya lo había hecho antes», cuenta Carla, desde la Clínica Alemana de Temuco, donde su marido intenta recuperarse.
Con el correr de las horas la familia de Juan Carlos no tiene dudas de que hubo fallas de la empresa. «Cuando me subí al benji, el operario me aseguró que habían hecho esto seis mil veces, me mostró los cordones de seguridad, dijo que jamás había ocurrido nada. Sé que fue algo fortuito, pero fue un problema de negligencia. Un testigo me contó que el cable de seguridad no fue conectado a Juan Carlos», relata Carla, quien recibió las excusas de Heriberto Galleguillos, el ex chico reality que se dedica a diseñar difíciles pruebas para los programas de televisión, incluso para «Pelotón», y que es el representante de Geoaventura.
El caso pasó a manos de la Fiscalía de Pucón, donde el fiscal Carlos Calderara dijo que en primera instancia se está ante un cuasidelito de lesiones graves: «En el video que entregó la familia se ve claramente que se cortó la cuerda tras estirarse, es muy poco lo que alcanza a recogerse. No había malla ni nada de protección. Es una actividad riesgosa, pero hay responsabilidad, porque se espera que la empresa ponga un riesgo tolerable».
Heriberto Galleguillos declaró ante Carabineros y aseguró que las cuerdas son revisadas periódicamente.
Desde su cama en la clínica, mientras los doctores evaluaban una nueva operación, Juan Carlos alcanzó a musitar que «no había primeros auxilios en el lugar. Debiera haber gente más profesional».
Se ha lanzado dos veces y asegura que «no es agradable»
Maura Rivera: «No puedo creer que pasara»
Para tirarse en benji, bungee o como sea, se piden algunos requisitos, como no estar embarazada y no pesar más de 105 kilos ni menos de 40. Esas reglas las conoce bien Maura Rivera, la bailarina que se ha atrevido en dos oportunidades a saltar atada a un elástico.
«Soy de deportes extremos, es una experiencia que hay que vivirla, pero no es agradable», admite la muchacha, que se ha lanzado desde 80 y 40 metros de altura participando en programas de televisión.
Maura recalca que siempre se ha preocupado de las medidas de seguridad, que le muestran la cuerda y la resistencia, por lo que no ha dudado en tirarse, aunque está impactada por el caso de Pucón.
«No puedo creer que pasara, creo que fue un mal manejo. Es como tirarse al vacío, creo que todo va en el resguardo de la agencia. Pero hay que vivir el hecho de volar, aunque sea por cuatro segundos», insiste.


