El ídolo de acción ochentero quiere revitalizar su carrera con una locura
Con 49 años, el actor pretende irse a los combos de verdad con Somluck Kamsing. Sé que es peligroso, pero la vida es corta, dice.
En plena década de los ochenta, Jean-Claude Van Damme inundaba la pantalla grande con sus colosales músculos y artísticas patadas. El actor, cuyo verdadero nombre es Jean-Claude Camille François Van Varenberg, brillaba en cada película que aparecía gracias a su tonificado cuerpo, el cual siempre lucía bronceado y brillante, y a sus inmejorables habilidades en las artes marciales.
Pero eso nunca fue algo fortuito. Antes de ser una estrella de Hollywood, este hombre nacido en Bélgica en 1960 obtuvo cinturón negro en karate y ganó dos veces el título de campeón mundial de la Asociación Europea de Karate Profesional en la categoría de peso medio. Además, se hizo un fanático del gimnasio y las pesas, por lo que se sometía a estrictos entrenamientos para perfeccionar su físico. En ese tiempo ganó incluso el título de Míster Bélgica.
Todas esas andanzas las abandonó cuando decidió vivir del cine, en 1983. Y a pesar de que han pasado casi 30 años de aquello, Van Damme -pronto a cumplir medio siglo de vida, con una carrera en franco descenso y repleta de patéticos episodios- anunció hace unas semanas su última locura: volverá a pelear en un ring como profesional. Su contendor será Somluck Kamsing, un luchador tailandés de 37 años, que fue medallista olímpico de oro en 1996 y que se mantiene activo.
La idea (descabellada como el tardío y desastroso regreso de Martín Vargas) contempla además un documental que está registrando la preparación y entrenamiento de ambos peleadores. Todo finalizaría, de no mediar cambios, en octubre con un combate en Macau, China. «Es la primera vez en la historia que un hombre de 50 años participa en una pelea real en Macau. Sé que es peligroso, pero la vida es corta», aseguró el protagonista de «Soldado universal» al diario «The Guardian».
Aunque pueda sonar absurdo, puesto que los años no pasan en vano, la pista podría ponerse aún más compleja, ya que Jason David Frank, un luchador profesional de 35 años y que tuvo sus quince minutos de fama en la película «Power rangers», también se puso a la cola para agarrarse a combos con el pobre Van Damme.
La nueva excentricidad del «musculoso de Bruselas» se puede explicar por varias razones: el momento bajo que vive su carrera cinematográfica, sus últimos escándalos en Cannes, en donde ha sido visto coqueteando borracho con jovencitas y lanzando sus calzoncillos y otras prendas íntimas por la ventana de su hotel (ver recuadro), y el interés por mantenerse vigente en una disciplina que privilegia a los «jovencitos». Pero también se entiende como resultado de una vida agitada en todo orden de cosas.
Cuando era un adolescente, y ya se peinaba con el karate y el kickboxing (impulsado por su padre), se matriculó en clases de ballet y estuvo ahí cinco años. Y aunque más de alguno lo miró medio raro por su fina decisión, él hasta hoy defiende su opción. «El ballet es un arte. Si puedes sobrevivir a un entrenamiento de ballet, puedes sobrevivir a un entrenamiento de cualquier otro deporte», declaró en el «Chicago Sun Times».
Una vez radicado en Estados Unidos, y después de aparecer en diversas películas donde los combos y las patadas eran los principales protagonistas, Jean Claude comenzó a adquirir gran popularidad y se convirtió en un rostro top dentro de los filmes de acción, como «Retroceder nunca, rendirse jamás», «Kickboxer», «Doble impacto» y «Soldado universal». Estaba en lo mejor, cuando en 1997 los críticos empezaron a destrozar todas sus apariciones en la pantalla grande. Y como las desgracias nunca vienen solas, Jean-Claude se convirtió en adicto a la cocaína y fue diagnosticado con personalidad bipolar. Ingresó a distintas clínicas de rehabilitación, pero él siempre dice que todo lo superó por propia voluntad y con el apoyo de su familia.
La vida amorosa del actor también era una montaña rusa a esas alturas. Se ha casado cinco veces, claro que la tercera y quinta vez lo hizo con la misma mujer, su actual esposa Gladys Portugues. «Para empezar, estoy obsesionado por mi trabajo y eso es algo que una mujer no siempre puede aceptar fácilmente», confesó a «The Sun», en julio de 2008, explicando un poco su agitada vida amorosa.
Entre 1980 y 1984, estando aún en Bélgica, estuvo casado con María Rodríguez. En 1985 se casó con Cynthia Derdenian, y duraron sólo un año. En 1987 se encandiló con Gladys y estuvo con ella hasta 1992. De ese matrimonio nacieron Kristopher (22) y Bianca (20). En 1994 se casó de nuevo, esta vez con la modelo Darcy LaPier. Entre ellos todo se acabó en 1997, pero antes tuvieron al tercer heredero de Jean Claude, Nicholas (15). En 1999 se reconcilió con Gladys y nunca más se separaron. Como si cinco esposas no fueran suficientes, también fue ligado a las regias Tatum O'Neal, Claudia Schiffer y Kylie Minogue.
Como una manera de enmendar el camino, en 2008 Van Damme volvió al cine con «JCVD», cinta en la que se interpreta a sí mismo (una estrella de acción en declive), y que recibió mejores críticas. «Realmente me abrí con esa película. Encontré el hombre que había dentro de mí», declaró a «The Sun». Era el empujón que estaba esperando para regresar con todo, al estilo de Mickey Rourke. Claro que nadie esperaba que también querría recuperar su sitial en el ring.
Será mejor que se prepare si no quiere llevarse una paliza. Aunque si esto se resuelve como en sus películas, seguro que -cuando todos lo crean perdido- sacará una patada voladora para solucionar todos sus problemas y poner a todos en su lugar. Amén.
Así nomás campeón, como en los viejos tiempos
Unos verdaderos minos eran Jean Claude Van Damme y Lorenzo Lamas en los ochenta. Puede que se discrepe sobre la belleza de sus rostros, pero en cuanto a sus tonificados cuerpos, no hay nada que discutir. Aquí se les ve disfrutando de un día de playa, cuando eran unos veinteañeros. Nunca se supo de una gran amistad entre ambos, pero es bien sabido que tanto Van Damme como Lamas comparten el amor por el deporte y el cine de acción.
Van Damme es puro perreo
Al peleador le gusta divertirse
Durante mucho tiempo, Jean-Claude Van Damme hizo noticia por sus taquilleras películas, pero en el último tiempo no ha sido tan así. Al parecer, el actor belga se lanzó a la vida y empezó a hacerse adicto a la bohemia. Eso de llevar una vida sana para privilegiar el deporte, ya no corre. En más de una parranda, Jean Claude ha sido fotografiado bailando, con unas copas de más y disfrutando con chiquillas que podrían ser sus hijas. Sus mayores locuras, esas que hacen que se le suelten las trenzas, se las manda en Cannes, Francia.


