A Francisco Rodríguez le llueven bromas en su trabajo
Su mejor talla: cuando la policía lo salvó de un cuidador malas pulgas.
«Erís terrible pollo»o «muérete de calor» son frases que escucha a diario Francisco Rodríguez. Él es el joven detrás del hiperactivo pollo que hace reír a los antofagastinos. Cada día, entre las 12 y 15 horas, se disfraza y se ubica en una concurrida esquina del centro de la ciudad para ponerse a cacarear y bailar al ritmo de la pachanga.
Francisco tiene 18 años y desde hace dos semanas encarna a este peculiar personaje que busca atraer clientes al restaurante «Don Pollo, Don Lomo». «Un amigo estaba haciendo de pollo pero tuvo que dejar el trabajo y tenía que dejar a alguien a cargo. Me preguntó a mí y al principio dije que no, pero me convenció», cuenta.
«Mi trabajo consiste en hacer el cocorocó, bailar y saludar a la gente», detalla Francisco, quien dice que a los niños les encanta su personaje. Sin embargo, se ha topado con personas sin sentido de humor. «El sábado pasó un niño y yo le cacareé. El tipo que cuida autos pensó que lo estaba molestando a él y vino a pegarme patadas y combos», recuerda. «Menos mal que justo los carabineros estaban cerca y le dijeron por altoparlante: ¡¿Qué te pasa con el pollo!? «, agrega.
El antofagastino está feliz con su trabajo a pesar de las burlas. «Hasta mi familia me tira tallas. En una cena me sirvieron un plato lleno de choclo porque dijeron que eso comen los pollos», cuenta riéndose.
Él también aprovecha de pasarlo bien mientras trabaja. «El otro día pasó un amigo del colegio. Le empecé a cacarear casi por media hora. Después me saqué la cabeza y se llevó la sorpresa al ver que era yo», relata.
Para paliar el calor que soporta con la cabeza de espuma y el esmoquin que usa como tenida de trabajo llega cada día con una botella de agua. «No se siente tanto calor por la brisa marina», dice optimista.


