Megacarrete en Torres del Paine es la próxima semana
Sólo irán 150 personas, que viajarán en avión desde Santiago, comerán un asado y carretearán hasta el amanecer.
Eche a volar la imaginación y piense en el paisaje de las Torres del Paine. Aguas cristalinas, aire puro, hielos milenarios y una vista espectacular de las montañas. Ahora, piense en el mismo lugar, pero en medio de una fiesta non-stop, con sus amigos y todos los gastos pagados incluido el traslado y por supuesto el trago.
No, no es un sueño. Se trata de la «Fiesta en el fin del mundo», que organiza Capel, y que ya tiene a los primeros suertudos anotados en la lista VIP para este próximo 27 de febrero. Son 150 personas que se irán ese día, en avión, comerán, carretearán, y volverán al día siguiente.
Santiago Peña fue uno de los primeros afortunados en ser seleccionados. «Todo pasó por una piscola», cuenta él, todavía en las nubes. «Andaba de vacaciones en Pucón y salí a una discotheque top del sector. Me compré el trago y me dieron un papel para que pusiera mis datos. En medio del carrete pararon la música y dijeron mi nombre», remató el futuro estudiante de periodismo.
Luego de tal escenita y con una tremenda cara de interrogación, Santiago, aún abrumado, se fue a recoger al escenario su premio: un pasaje de avión XXL con la inscripción Santiago-Torres del Paine. «Soy como medio yeta y nunca me he ganado ni un dulce en un bingo, por eso quedé plop cuando dijeron mis datos», cuenta.
Santiago, además, tiene la suerte de ser uno de los 10 afortunados que se ganó el premio por andar peluseando en una discoteque. Los cupos restantes son para los que ingresen el código de las tapas en la página web de Capel.
– ¿A quién piensas llevar a la fiesta?
– Como estoy soltero, pienso llevar a Cristián, mi primo. Él es como mi media naranja hecha hombre.
– ¿Soltero se pasa mejor dices tú?
– Obvio, aparte que esta fiesta es terriblemente extrema y todo lo que hago en un carrete, lo voy a multiplicar por 10.
– ¿O sea que vas a dejar la escoba en la fiesta?
– Dentro de lo posible, sí. Me voy a llevar todo el clóset por si acaso. Uno nunca sabe.


