Eligieron un diseño de una leona y su cachorro
A Guille siempre le ha gustado el arte, dibujar, y si se quiere hacer un tatuaje, el cuerpo es de él, comenta la cantante, quien también habla de los desafíos de criar a un adolescente.
«Nunca fue tema», dice Karen Paola sobre el momento en que su hijo, Guillermo Verdier (17), decidió tatuarse. La cantante tiene alrededor de ocho diseños en su cuerpo mientras que su marido, Juan Pedro Verdier, sigue la misma estética.
El primer dibujo que su primogénito plasmó en su brazo derecho fue la letra V (de Verdier), detalle que tienen todos los hombres de su familia paterna. «A Guille siempre le ha gustado el arte, dibujar, y si se quiere hacer un tatuaje, el cuerpo es de él. Yo no lo voy a privar de tener arte en su cuerpo. Para mí los tatuajes tienen que ver con la historia de uno y con retratar momentos», reflexiona la cantante.
Ella recuerda que años atrás habló con su hijo sobre hacerse un tatuaje juntos. Eso se concretó hace unos días, cuando ambos acudieron donde el tatuador Miguel Paredes (@hamstter en redes sociales) para marcar su antebrazo izquierdo.
El diseño que los convenció fue el de una leona junto a su cachorro. «Yo veo a Guille como alguien muy fuerte y que le gusta la naturaleza», explica Karen y reconoce que si bien su hijo es casi un adulto, «para mí siempre será mi cachorro y él me ve a mí como una mujer fuerte e independiente».
¿Cómo ha sido esta etapa de criar un adolescente?
«La crianza siempre va a ser difícil, sobre todo cuando es el primer hijo y termina siendo el único. Uno trata de replicar lo bueno y no cometer los errores de nuestros padres. Nuestro hijo es un siete, no puedo decir nada malo de él. Conoce perfecto los límites y los respeta. Lógicamente a uno se le escapan cosas en la adolescencia, pero tratamos de guiarlo con mucho cariño y siento que con Juan Pedro le hemos enseñado valores súper bonitos. Con el tema de los carretes, él es súper responsable. No me siento nerviosa porque sé que ante cualquier situación va a acudir solamente a nosotros. Tampoco fuma, no toma, siento que me saqué la lotería con mi hijo. Es un joven increíble y me siento muy afortunada por criar a este ser humano que tengo conmigo».
Esta generación tiene mucha información disponible.
«Creo que eso puede ser beneficioso o perjudicial según la educación que le hayas dado. En nuestro caso, cuando Guille tiene preguntas, siempre le respondemos con honestidad y si no sabemos, no sabemos. Queremos que él elija su formación religiosa, nunca le impusimos un deporte ni equipo de fútbol. Siempre ha sido súper autónomo y ha tomado las decisiones que le nacen».
¿Tiene cuenta de Instagram, por ejemplo?
«Su Instagram es privado porque no le gusta tener a gente que no conoce. Esa decisión la tomó él y me encanta que tenga ese poder. Cuando era más chico, yo le manejé sus redes sociales porque aún no tenía el criterio. Pero a medida que creció y que nos demostró que es responsable, le permitimos que manejara su Instagram como quisiera. Tengo full confianza con él».
De este proceso madre e hijo, la intérprete de «Viva la noche», que recién terminó una gira por Chile, destaca especialmente a Miguel Paredes. «Él es un tremendo artista y es bueno que cuando las personas se quieran hacer un tatuaje, elijan bien al tatuador. Me gustaría que estos profesionales sean visibilizados como los artistas que son. Es hermoso poder llevar un lienzo en la piel», asegura.
Miguel Paredes detalla que tardó seis horas en plasmar cada diseño, que él mismo creó especialmente para ellos, y comenta que «conversé harto con ambos y fue bacán conocer a la Karen de una manera más humana. Estoy súper agradecido de ella».


