Facilitaron el ingreso de los ladrones, quienes retuvieron largas horas a otros vigilantes
Delincuentes intentaron abrir con oxicorte las gavetas del cajero automático, pero había sido reforzado con una placa de acero.
Eran cerca de las cinco de la madrugada de este lunes 21 cuando seis guardias de seguridad salieron del edificio del Servicio de Vivienda y Urbanismo Metropolitano, ubicado en calle Arturo Prat 80, en el centro de Santiago.
Se veían desorientados y con el cuerpo entumecido. Pedían ayuda a Carabineros a gritos, porque les habían quitados los celulares. Un nochero que trabaja al frente, en el Instituto Nacional, fue el que llamó a la policía.
La historia que contaron es que durante la tarde del domingo varios delincuentes entraron al Serviu, inmovilizaron a los cuatro guardias que allí había, y luego a otros dos que entraron al turno de noche, para robar el cajero automático ubicado dentro del recinto. Luego de 12 horas de intento, abandonaron el lugar con las manos vacías.
Sin embargo, a medida que el OS-9 de Carabineros recababa pruebas y revisaba las cámaras de seguridad, encontró que algunas versiones se contradecían entre sí. Principalmente en lo referente a la apertura del portón de ingreso, que permitió que los delincuentes entraran sin forzar el candado.
Acorralados, dos de los guardias admitieron que estaban coludidos con los asaltantes. Uno de ellos, el que llevaba más tiempo trabajando en el lugar, dijo que en septiembre ‘alguien' lo había contactado para que le ayudara a una banda a robar el cajero del Serviu.
‘Alguien'
La fiscal María José Grez explica que el guardia sabía por dónde se entraba al recinto, sabía los turnos de sus colegas, el día que había menos vigilancia, dónde estaba el cajero y sabía el día en que lo cargaban. Pero para una mayor cobertura logística, necesitaba un guardia cómplice. Así, cuatro días antes del robo, logró que el Serviu contratara a un conocido suyo como guardia.
Aquel fin de semana ambos guardias imputados lograron quedar en el turno diurno. Un hecho curioso es que el golpe se iba a dar originalmente el sábado 19. Esa tarde cuatro delincuentes ingresaron al Serviu, auxiliados por los guardias coludidos, abrieron el cajero, pero se dieron cuenta de que estaba reforzado con una capa extra de acero. Necesitarían más materiales y más trabajo. Volverían al día siguiente.
El robo
A las 16:27 horas del domingo 20, un vehículo tipo SUV de color gris se estacionó frente al Serviu Metropolitano. Desde su interior descendieron ocho sujetos, todos con el rostro cubierto. Uno de los guardias cómplices les abrió diligentemente el portón de entrada del estacionamiento, que es por donde ingresa el personal que trabaja los domingos. Aparte de los dos guardias coludidos, en el Serviu estaban de turno otros dos guardias, un hombre mayor y una mujer. Ambos fueron trasladados a una habitación donde estarían amarrados de pies y manos y tendidos boca abajo durante doce horas. Pero para hacer más creíble el asunto, uno de los guardias cómplices fingió ser una víctima más y también estuvo amarrado durante todo ese tiempo.
El otro guardia imputado hizo otra actuación. Les dijo a los delincuentes que se vería demasiado raro si no había un guardia en la garita aquel día y se ofreció para hacer la pantomima. Los delincuentes aceptaron la ‘propuesta'. Cerca de las ocho de la tarde de aquel domingo, llegó un segundo turno de guardias, también un hombre y una mujer, quienes fueron rápidamente inmovilizados. Una de estas víctimas reales entregó un pormenorizado relato de lo que tuvieron que vivir durante las doce horas de cautiverio, el que fue relatado por la fiscal María José Grez en la audiencia de formalización.
El relato
‘Ingresé por el portón del estacionamiento, que se encuentra habilitado para el domingo. Me abre la puerta de manera manual un guardia que llegó hace cuatro días a trabajar (uno de los coludidos). Apenas ingresé me abordaron dos tipos que llevaban una especie de cuello y gorros. Me agarraron de los brazos. ‘Mamita, no se asuste', me dijeron. ‘Somos del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. A ustedes no les vamos a hacer nada, solo venimos a robarle al Estado».
‘Me quitaron el celular y me llevaron hasta un lugar donde había cuatro compañeros más. Tres estaban tendidos en el suelo con las manos amarradas por la espalda y otro estaba sentado, también con las manos amarradas atrás. Uno de los asaltantes dijo que iba a buscar una amarras para amarrarme a mí. Les pedí que si podía decir una oración. Accedieron. Entonces elevé una oración pidiendo por mí y por mis compañeros que estábamos allí. Finalmente, no encontraron amarras y me sentaron en una silla, pero siempre debía mirar al suelo. La habitación estaba con la luz apagada'.
‘Siempre había alguien vigilando. Se turnaban. Desde la pieza se escuchaba todo el ruido que hacían con el cajero. En un momento aparecieron varios sujetos trasladando un basurero. Escuché que adentro llevaban un oxicorte. Más tarde, casi al final, alguien gritaba ‘Ya, vayámonos que es muy tarde'. Y otro comentó ‘No se pudo, no se pudo nomás».
Los guardias coludidos fueron formalizados por el delito de robo con retención, que implica una posible pena de diez años y un día de prisión. El juez los dejó en prisión preventiva.
Desde el Serviu explicaron que los guardias formalizados son trabajadores de una empresa de seguridad que les presta este servicio desde septiembre y que «fortalecerán los protocolos de seguridad».


