Al borde del Pacífico
Nalcas, olas enormes y un paisaje envolvente se combinan con cabañas revestidas en madera, completamente equipadas y con servicios de spa. Es lo que ofrece The Cliffs Preserve at Patagonia ( www.cliffspreserve.cl), una reserva natural creada por el empresario norteamericano Jim Anthony.
Ubicado en la costa del Pacífico sur, al norte de la isla de Chiloé, este exclusivo destino ofrece trekking, cabalgatas, paseos en kayak, además de todos los servicios propios de un lodge turístico. El valor: un programa de 4 noches y cinco días en temporada alta bordea los 3.900 dólares, unos dos millones de pesos por persona en habitación doble.
Lo que hace tan especial este lugar, que hospedó al príncipe Alberto II de Mónaco, además del lujo, es que no se trata sólo de hacer turismo. «Es una experiencia genuina. Desde la llegada se inicia una aventura personalizada en torno a la naturaleza y el equilibrio entre cuerpo, mente y alma. La geografía genera un marco único para variadas excursiones y actividades; que combinan el entorno natural y la cultura local, logrando que los visitantes se sorprendan con la magia y espíritu nativo de un paisaje único en la Patagonia», dice James Ackerson, gerente general del lugar.
Yurts ecológicos
Patagonia Camp es otro de los destinos que ha hospedado a la realeza. Los príncipes de Holanda, Guillermo y su esposa Máxima, llegaron a este campamento de lujo en febrero del año pasado para disfrutar de los yurts, una especie de carpas equipadas con baño propio y calefacción central, instaladas en el parque nacional Torres del Paine, a los pies del lago Toro.
«Los príncipes vinieron porque la embajada de Holanda estaba auspiciando un proyecto de la Universidad de Magallanes. La comitiva buscó entre las opciones de hospedaje y escogieron este lugar para que conocieran de cerca la Patagonia», cuenta Eduardo Aceitón, gerente del sitio, que ofrece un programa de 3 noches por $740 mil pesos por persona en habitación doble ( www.patagoniacamp.cl).
«La gracia de este lugar, además de ofrecer un estilo diferente de alojamiento gracias a los yurts, es que los huéspedes están desconectados del mundo, las habitaciones son de absoluto descanso, en contacto directo con la naturaleza. Eso no quita que tenga todas las comodidades de un hotel 4 o 5 estrellas y si quieres tener noticias del mundo, hay teléfonos en las habitaciones y Wi-Fi en el restaurante», agrega Aceitón.
2 millones de pesos, aproximadamente, cuesta pasar cuatro noches en The Cliffs Preserve.


