Las próximas 48 horas son vitales para su evolución, dijo el doctor Rafael Borgoño
Siempre habrá quien esté dispuesto a arriesgar su vida por hacer ruido suficiente para ser escuchado, dijeron apoderados en un comunicado.
A las 17 horas de este miércoles uno de los alumnos heridos en la explosión del Internado Nacional Barros Arana (INBA) fue trasladado de urgencia al Hospital Clínico Mutual de Seguridad. El menor había sido atendido en primera instancia en el Hospital San Juan de Dios, pero debido a que su estado empeoró en el transcurso de la tarde, optaron por cambiarlo de establecimiento.
El estudiante llegó con la mayor parte de su cuerpo quemado, en estado de extrema gravedad y con riesgo vital.
Unas horas antes, a las 13:30, los familiares de los otros estudiantes que resultaron con heridas de mayor gravedad producto de la violenta explosión (ver página 4), y que llegaron primero a la Mutual de Seguridad, comenzaron a agolparse en la recepción del centro clínico. Abrazados y entre lágrimas pedían información sobre el estado de salud de los jóvenes.
El doctor Rafael Borgoño, director del establecimiento, les explicó la gravedad de las lesiones y los autorizó a entrar, máximo dos por paciente, a verlos en la UCI de quemados.
Borgoño explicó a la prensa que a las once de la mañana fueron alertados por el SAMU sobre el grave accidente. «En el transcurso de los siguientes minutos recibimos a cinco pacientes en nuestra urgencia. Cuatro de ellos trasladados por el SAMU y uno por nuestra ambulancia. Todos presentan quemaduras de distinta gravedad, siendo tres de ellos menores de edad y dos de 18 años», relató.
El director médico agregó que aparte del estudiante trasladado desde el San Juan de Dios, otros cuatro están en extrema gravedad, con riesgo vital. «Tres de ellos ingresaron a pabellón para poder disminuir las consecuencias y secuelas. Les hicimos los primeros procedimientos para controlar las heridas y hacer un aseo importante para evitar infecciones. Todos seguirán siendo evaluados. Las próximas 48 horas son vitales para su evolución».
¿Tienen compromiso en las vías aéreas?
«Al menos, tres de ellos sí. Por eso todos fueron intubados y conectados a ventiladores mecánicos para asegurar sus vías aéreas. El objetivo es evitar que tengan alguna complicación respiratoria. En ese sentido puedo asegurar que todos están siendo manejados de buena manera».
Como los cinco jóvenes heridos llegaron conscientes al hospital, fueron inmediatamente sedados para evitar el dolor. «Todos tienen quemaduras de diversa consideraciones. Algunos abarcan áreas más extensas del cuerpo, otras menos, pero son heridas más profundas», detalló.
El arquero
Dentro de los heridos de extrema gravedad se encuentra Félix (15), estudiante de segundo medio. Su primo Christopher Alvial relató que vive junto a sus padres y hermanos en la casa de su abuela paterna, en Renca. «Este es su primer año en el liceo. Hasta el año pasado estuvo en la Escuela 318 (Domingo Santa María González). Se cambió porque en el INBA le dan facilidades para ir a entrenar. Él juega en los cadetes del Chago (Santiago) Morning. Es súper alto, juega de arquero. Su papá lo lleva a entrenar», dijo.
Su abuela, quien también ingresó a verlo, aseguró que en la mañana se despidieron como de costumbre: «Le dije Dios me lo bendiga».
¿Él participa en las manifestaciones habituales en el colegio?
«No. A él no le gustan estos desórdenes. Es súper tranquilo. Sale a la calle a puro jugar a la pelota. Además, en la casa siempre le hemos dicho que no participe en leseras».
Apoderados
En total, en el INBA hubo 35 heridos. Cuatro son profesores y ya fueron dados de alta. El resto de los estudiantes afectados está en la ex Posta Central y en el Hospital San Juan de Dios. Tienen quemaduras de diversa gravedad, pero se encuentran estables y fuera de riesgo vital.
Durante la tarde, un grupo de apoderados del INBA emitió un comunicado. Junto con lamentar la explosión, afirmaron que serán tajantes en «no dejar espacio a ningún intento de criminalización a estudiantes».
«Las manifestaciones extremas son múltiples y siempre habrá quien esté dispuesto a arriesgar su vida y su libertad por hacer ruido suficiente para ser escuchado. Ojalá todos tuviéramos a nuestros hijos cómodos, amados y resguardados. Pero hay jóvenes que traen rabia, pena y una enorme incertidumbre al futuro. Manifestarse es un derecho, vivir sin nada que reclamar es un privilegio», argumentaron.


