La uruguaya celebra que Calle 7 se imponga a su competencia
Asegura el espacio de TVN destaca por inculcar valores como la amistad y compañerismo.
«La gente nos prefiere. Ganamos porque enamoramos a la gente, la conquistamos. Estamos ganando en sintonía, aunque Yingo gastó un montón de plata en trasladarse hasta Concón y montar su escenografía. Lo mismo pasa con La movida del Festival «.
La frase podría sonar petulante. Pero Laurita Prieto, la linda uruguaya que está en «Calle 7» desde su génesis, la dice con tanta convicción y sencillez que no molesta. La modelo de 24 años celebra el triunfo de su programa sobre la competencia. El lunes 15, día crucial en la parrilla programática («La movida» inició su décima temporada y además contó con Tonka Tomicic como animadora), según cifras de Time Ibope, «Calle 7″ lideró el rating con 8.7 puntos. Más atrás se ubicó»Yingo» con 7.8, mientras que el programa de Canal 13 obtuvo 7.3.
Laurita dice que con sus compañeros se merecen el éxito. «Todos, desde el elenco, pasando por tramoya, iluminación, camarógrafos hasta llegar a la dirección hemos puesto mucho de nuestra parte para que el programa salga adelante», asegura.
– ¿Lo pasaron mal cuando al programa no le iba bien?
– Nos dolían mucho las críticas. Me acuerdo que hubo una semana en la que nosotros no sabíamos si seguíamos al aire. Fue justo hace un año, para el Festival de Viña pasado. Habían cortado (el reality) «El juego del miedo» y nosotros éramos los próximos que nos íbamos para la casa. Sin embargo, a último minuto, algo vieron y apostaron por nosotros. Nos dijeron que había que cambiar el formato y que era una prueba para ver si seguíamos al aire. En ese momento se agregaron las competencias y el programa resultó.
Pese a que destaca que «no soy nadie para juzgar a Yingo «, Laurita no tiene problemas en establecer las diferencias con «Calle 7». «Nuestro programa se caracteriza por ser familiar y marcar valores como la amistad y el compañerismo», recalca.
– ¿De verdad se llevan tan bien como se ve en pantalla?
– Las chiquillas, en general, somos más envidiosas que los hombres. Pero acá cada una tiene su perfil bien marcado, su espacio para brillar y eso hace que nos respetemos.


