Sus rasgos hacen suponer que era de raza negra y sufría de dolorosas caries
Habría vivido hace 2.500 años, época en la que en todo Egipto reinaron los faraones negros.
Una detallada reconstrucción del rostro de una mujer egipcia momificada presentaron especialistas del Museo Perth, en Escocia: de acuerdo con sus pericias, habría vivido hace unos 2.500 años y todo apunta a que era de raza negra. El sarcófago que contenía su cuerpo fue descubierto a fines del siglo XIX y donado al museo en 1936.
Su origen racial llamó la atención. Chris Rynn, antropólogo craneofacial y artista forense, dijo al ‘Observer' que la forma de su cráneo no correspondía a la típica fisonomía de los habitantes de Kemet, que es como llamaban los antiguos egipcios a su país: ‘La forma del cráneo no se parece a la de ningún antiguo egipcio que haya visto antes. Los cráneos keméticos normalmente son largos y estrechos, con narices estrechas más prominentes y caras más largas. La cara del sarcófago es totalmente diferente: alargada con una nariz larga y estrecha. en el interior de la tapa hay una pintura de una mujer con piel mucho más oscura'.
Mark Hall, responsable de las colecciones del museo, dijo que ‘lo que ahora sabemos, a partir de la reconstrucción facial de Chris Rynn, es que la mujer es kushita'. El reino de Kush era un dominio político que se extendía por la región de Nubia, situada hoy en Sudán y antiguamente conocida como Alto Egipto.
El nombre de la mujer está inscrito en el sarcófago: Takerheb. Los investigadores creen que era una sacerdotisa o una princesa kush que sufría de dolorosas caries y habría muerto a los treinta y tantos.
‘En este momento particular, hace 2.500 años, fue cuando el imperio kushita conquistó Egipto. Obtienes una secuencia completa de faraones kushitas negros', detalló Mark Hall al ‘Observer'. En esa época el reino kushita conquistó el Bajo Egipto pero asimilando sus dioses, como la diosa Maat; su arquitectura, como las pirámides; y los jeroglíficos. Impuso, con relativa paz, sus propios faraones en todo el territorio, a lo largo de una era conocida como la de ‘los faraones negros de Kush'.
La reconstrucción de su cabeza y el sarcófago serán exhibidos a partir del 8 de noviembre.
Arqueros nubios
Carlos González, arqueólogo,miembro de la Sociedad de Estudios Egiptológicos de Chile y profesor en un diplomado de egiptología de la Universidad de Chile, aclara que en el reino kushita surgen los faraones negros, que empiezan a expandirse hacia el norte para unificar el control de Egipto.
‘A los antiguos egipcios les interesaba esa región antes del desarrollo del imperio kushita, porque era una tierra rica en oro. Entonces era súper importante tener ese control. Luego aparecieron reinos independientes que comenzaron un desarrollo propio basado en la herencia egipcia. Eso es lo interesante: son reinos locales que asumen la religión y asumen el culto a Amón. De hecho, la mayor cantidad de pirámides de la zona nororiental de África no están en Egipto, sino en Nubia', indica.
¿Cómo se integraron los faraones negros a la cultura antigua del Bajo Egipto?
‘Básicamente porque había alianzas militares. De hecho, los arqueros más importantes del ejército egipcio, tanto en el imperio antiguo, el imperio negro y el imperio nuevo eran los nubios. Cuando empezó a perder fuerza Tebas, que era la capital del nuevo imperio, surgen conflictos y, por predominancia económica principalmente, estos reyes negros empiezan a gobernar en Egipto'.
La mujer del sarcófago está rapada.
‘Los egipcios y los nubios se rapaban el pelo básicamente por dos razones. Por higiene, evitando los piojos; segundo, porque era un elemento de distinción social y en algunos aspectos, étnica'.


