Mujer de 30 años tenía su propio círculo de protección y recibía la consejería de un abogado
De acuerdo a las investigaciones, la mujer ya tenía una parcela en Llay-Llay y tres automóviles.
Tras un año y medio de investigación, la madrugada de este viernes la Policía de Investigaciones (PDI) allanó 55 domicilios en Maipú, Lampa, Pudahuel y Llay-Llay, donde detuvo a 33 supuestos miembros de ‘Los Lisbeth', peligrosa banda de narcotraficantes que imponía su ley en la Villa San Luis IV, Maipú. Su nombre alude a quien sería la líder del grupo.
‘Se trata de una mujer de 30 años, con varias condenas por delitos relacionados con drogas y órdenes pendientes por narcotráfico, que coordinaba unos 20 domicilios donde se vendía marihuana, clorhidrato de cocaína y ketamina, entre otras sustancias ilícitas', afirmó Sergio Soto, fiscal jefe de la Unidad de Análisis Criminal y Focos Investigativos Occidente. Con las ganancias, detalló, la joven madre no solo habría adquirido varias casas en otras poblaciones de la comuna para convertirlas en nuevos puntos de venta. ‘También compró algunos inmuebles de recreo, como una parcela en la comuna de Llay-Llay, Región de Valparaíso, donde construyó una casa con bastantes lujos', añadió.
Detener a Lisbeth y sus supuestos secuaces no fue cosa fácil. Así lo demostró la minuciosa planificación de los detectives, quienes dejaron de lado sus característicos trajes de corte italiano y zapatos puntiagudos para subirse a carros blindados y hasta a una retroexcavadora con la que derribaron las defensas de dos viviendas donde se almacenaba droga.
Según el jefe metropolitano de la PDI, Rodrigo Fuentes, durante el procedimiento ‘se logró la incautación de droga de diversos tipos, como cocaína, cocaína base, marihuana, éxtasis y otras, con un avalúo de $60.000.000, además de otros $9.000.000 en efectivo, más tres vehículos y variado armamento'.
Control territorial
El dominio territorial que la banda de Lisbeth tenía sobre la Villa San Luis parecía ser férreo. Además de tener un complejo sistema de televigilancia en cada una de las ‘sucursales' de venta de droga, también había instalado varias cámaras en la vía pública, para controlar a los vecinos y detectar la presencia de las policías.
A ello se suman los detalles entregados por Marco Pastén, jefe de la Fiscalía Metropolitana Occidente, quien contó que ‘este grupo de imputados mantenía un círculo de protección que estaba integrado principalmente por adolescentes, quienes utilizaban armas de fuego frente a otras organizaciones que querían quitarles el territorio, como también frente a vecinos que amenazaban con denunciarlos'.
Prueba de la violencia con la que actuaban estos jóvenes es que hace meses se produjo un homicidio relacionado a drogas en el supuesto cuartel general de la banda.
El consejero
Uno de los aspectos que más llamó la atención, tanto de la Fiscalía como de la PDI, es la eventual participación de un funcionario de la Fiscalía Metropolitana Oriente en la actividades delictivas de ‘Los Lisbeth'.
El fiscal Sergio Soto informó que entre los detenidos ‘se encuentra una persona de profesión abogado, quien realizó su práctica profesional en la fiscalía en noviembre del año pasado'. En concreto, pese a que no fue contratado de manera definitiva, este sujeto realizó tres reemplazos entre el 15 de abril y el 22 de octubre del presente año.
Aunque no reveló la identidad del detenido, Soto señaló que ‘a través de escuchas telefónicas, logramos determinar que mantenía contacto con uno de los blancos investigativos y que, a través de contactos personales, él le prestó, de alguna forma, un tipo de ‘asesoría' sobre cómo debían enfrentar un posible allanamiento por parte de las policías'.
En lo básico, el abogado le habría sugerido a la banda de Lisbeth la cantidad máxima de droga que debían guardar en cada casa, para que no se configurara el delito de microtráfico de drogas y solo fueran procesados como consumidores. La estrategia habría resultado de no ser porque gracias al trabajo de inteligencia desarrollado por la PDI, según la fiscalía, los detectives dejaron de ver a cada sospechoso por separado para mirarlos en su conjunto como una organización criminal.


