El 1 de mayo del 2022 la reportera Francisca Sandoval Astudillo (29 años) cubría la marcha de trabajadores del 1 de mayo en la Alameda Bernardo OHiggins. Al llegar a la intersección con la calle San Alfonso, un sujeto apodado «El Pestaña», con antecedentes por tráfico de drogas, empezó a disparar a mansalva contra la prensa que se encontraba en el bandejón central.
Francisca, que trabajaba ad honorem para el canal Señal 3 La Victoria, recibió un balazo en la cabeza. Quedó en estado de coma y murió el 12 de mayo de ese año, convirtiéndose en la primera periodista asesinada en el ejercicio de sus funciones desde el retorno a la democracia, en Chile.
Dos años y cinco meses después de ese hecho, este lunes el 4° Tribunal Oral en lo Penal de Santiago, condenó al único acusado, Marcelo Naranjo Naranjo (43), a 15 años de presidio efectivo por el homicidio de la reportera. A ello, sumó cuatro años por porte ilegal de armas de fuego y cinco años por disparos injustificados en la vía pública.
La sentencia fue emitida por los magistrados Pedro Aravena, Cecilia Dawson y María José García. Los tres resolvieron que los 910 días que Naranjo lleva en prisión sean abonados a la pena.
«No me puedo sentir contenta cuando hay una familia que ha perdido a un ser querido. Sin perjuicio de eso, estamos conformes porque desde el primer día ha sido un trabajo muy intenso en conjunto con la PDI. Las penas suman 24 años de privación efectiva de libertad para el acusado», destacó al término de la audiencia Marcela Adasme, fiscal jefe de la Unidad de Análisis Criminal y Foco Centro Norte.
La familia
Pedro Sandoval y Mireya Astudillo, padres de Francisca, y su hijo Nicolás, llegaron acompañados por familiares y amigos. Algunos de ellos llevaban poleras y pañuelos con su cara impresa. También se encontraban presentes sus compañeros de trabajo en Señal 3 La Victoria.
«Como familia cerramos un poco esta tremenda herida que tenemos. Pero no se subsana nunca. Nunca. Era nuestra única hija, la única hermana de Nicolás. Llevamos más de dos años sufriendo esta incertidumbre de lo que iba a pasar con este tipo que mató a una cabra chica que trabajaba sólo porque le gustaba. Esperamos que nunca vuelva a suceder algo así», declaró Pedro.
Nicolás Sandoval dijo que, tras el cierre del proceso judicial, viene otro igual de importante: «Empezamos a enfocarnos en nosotros como familia. Mi sobrina (Francisca tenía una hija de 5 años al momento de su muerte) sigue viviendo con mis papás».
¿Quedó conforme con la sentencia, Nicolás?
«Sí. Pero tal como mis papás, creo que falta hacer una investigación adicional al crimen de mi hermana. Es evidente que existe una mafia establecida y organizada en Meiggs. El mismo condenado lo mencionó en su testimonio. Como sociedad merecemos que se aclare y se combata a esa mafia para poder avanzar como país».
«El Estado no protegió a mi hija. Hubo un tema de desidia. Carabineros no intervino cuando debía. Sabemos que existe esta mafia organizada y no hay una investigación que avance en ese punto», agregó su papá.
Pedro recordó los inicios de su hija en el canal comunitario. «La Pancha siempre tuvo la inquietud de comunicar. Desde chiquitita. A los 17 años empezó a colaborar con Señal 3. Lo disfrutaba muchísimo».
Su madre también evocó ese amor por las comunicaciones. «Empezó el 2010. Muchas veces discutí con ella; le pedí tantas veces que no saliera, que se cuidara. Pero a la Francisca le gustaba ir grabando todo lo que ocurría en las marchas».
¿Está más tranquila ahora, Mireya?
«Sí. Ahora empieza nuestro trabajo de reparación interna. Aunque nunca nos vamos a conformar con su muerte, con la forma como murió. Mi nieta ha empezado a hacer preguntas. Es difícil explicarle a una niña que su mamá no va a volver nunca más. Más difícil es decirle que la mataron. Yo le respondo de acuerdo a lo que se le puede decir a una niña de su edad. Ella está con atención sicológica. Esperamos que el día de mañana no presente secuelas por este hecho tan horrible».