Todos me dicen que parece que vivo de vacaciones, reconoce Álvaro Sanhueza
Estos aparatos racionalizan el trabajo en el campo, porque aplican pesticidas y fertilizantes e incluso detectan plagas.
Instalados en La Unión, donde también residen sus padres, comenzó la segunda parte del proyecto. «¿Ahora qué hacemos? ¿Cómo nos movemos?». Fue entonces cuando, junto a su primo de Temuco -también enfermero, pero aún en ejercicio- encontró una oportunidad en el mundo de los drones agrícolas. «Ambos habíamos investigado por nuestra cuenta sobre el tema sin saberlo», dice Álvaro.
Decidieron hacer un curso de manejo de drones agrícolas en DJI Academy y esto se convirtió en su nueva fuente laboral. Ahora ofrece servicios a los agricultores.
El uso de drones agrícolas es cada vez más común en países en desarrollo. Permiten aplicar pesticidas, por ejemplo, de manera precisa y eficiente. Modelos como los DJI, eléctricos y sin necesidad de combustibles fósiles, ahorran 90% de agua en el campo respecto a métodos tradicionales, como los tractores y pulverizadoras convencionales, que requieren recorrer por tierra el campo. Además, cuentan con capacidades de monitoreo y mapeo para detectar plagas, enfermedades y deficiencias nutricionales en los cultivos.
Usted pasó de una vida muy adrenalínica en urgencias a otra mucho más tranquila en el campo.
«Sí, aunque todos me dicen que parece que vivo de vacaciones. Les respondo que no, que creo que hago muchas más cosas. Estoy despierto muchas más horas. Antes hacía mi turno, llegaba destruido a mi casa y dormía. Era mucho menos activo. En cambio acá todos los días pasa algo. Por un lado está el trabajo con drones, pero también surgen otras cosas en el campo. A veces, me levanto y no hay agua, entonces hay que resolver eso antes de seguir con los drones o con cualquier otra cosa en la casa».
¿Hay algo que extrañe de ser enfermero?
«Creo que sí. No puedo decir que lo extraño a diario, pero sí esa sensación de poder ayudar al resto de una manera inmediata. En urgencias, tu ayuda es directa. Lo que haces tiene un resultado al instante. Esa inmediatez la extraño un poco, aunque no lo suficiente como para decir ‘¿sabes qué? Vuelvo'. No todavía».
¿Es muy difícil ser independiente después de haber sido empleado por tanto tiempo?
«Totalmente. Es un punto muy importante, porque yo pasé de un sistema donde recibía mi sueldo a fin de mes y no me preocupaba de nada, solo de hacer la pega bien y chao. En cambio, acá, aunque tengamos clientes, hay que estar pendiente todos los días para llegar bien a fin de mes, como se dice, para parar la olla».
¿Qué hace un operador?
Tomás Álamos, Instructor Jefe de DJI Academy Chile, destaca que el curso para pilotos de drones agrícolas se centra en tres áreas fundamentales: la destreza en la operación del dron, la habilidad para desempeñarse eficientemente en el sector agrícola y, crucialmente, la seguridad. «Nuestro objetivo es cumplir estándares internacionales y nacionales, como los de la DGAC y el SAG», afirma Álamos.
El curso, que cuesta $300.000, dura dos semanas en modalidad semipresencial: la primera semana se realiza desde casa y la segunda en vivo. «Enseñamos desde el control del equipo, el sistema de posicionamiento satelital GNSS, el sistema de pulverización, hasta el mapeo mediante control remoto y la planificación de rutas», explica.
Estos aparatos también escanean el campo. «Herramientas como el uso de drones multiespectrales permiten evaluar el estado real del cultivo en base a imágenes aéreas que ven lo que un ojo humano no puede ver. Esto además de ser muy fácil de capturar para el dron, puesto que puede volar grandes extensiones de campo en muy poco tiempo, nos permite posteriormente realizar fertilización con tasa variable o aplicación focalizada en malezas, por ejemplo, lo que supone un gran ahorro».
¿Qué tipo de certificación reciben los estudiantes al finalizar el curso?
«Reciben una credencial de certificación para el uso y manejo de drones agrícolas DJI Agras, otorgada por el fabricante. Esta certificación es una prueba de que la persona es apta y competente para operar los drones DJI Agras y es válida a nivel mundial, abriendo puertas en el mercado laboral tanto en Chile como en el resto del mundo».
Más información aquí: https://acortar.link/SmLJVl
Operadora
Catalina González (27) es operadora de dron agrícola tras haber cursado la DJI Academy. «Nunca había tenido el control de un dron y pensé que no sería capaz de pilotearlo». Actualmente trabaja con su padre y hermano, y está a la espera de su credencial. «Nuestra idea es ofrecer servicios como operadores de dron agrícola para brindar soluciones innovadoras que beneficien directamente a los agricultores», cuenta.


