Investigadora analiza raigambre y presente del próximo gobierno
Asegura que la Alianza no tenía más opción que el futuro Presidente. Ahora les queda mostrar capacidad de gobierno, en especial con las movilizaciones sociales.
La elección del Museo Histórico Nacional para anunciar el nuevo gobierno de Sebastián Piñera no fue una decisión de mera grandilocuencia. Hace más de cincuenta años la derecha no llegaba a La Moneda, soberanía popular mediante.
Y si usted cree que los libros no muerden, sabrá que hay una historiadora que ha dedicado años de estudio, justamente, a la derecha nacional. Se trata de Sofía Correa, quien en el 2005 publicó un libro titulado «Con las riendas del poder: la derecha chilena en el siglo XX». Aquí un retrato de la nueva administración.
-¿Qué cambios ha visto en esta derecha bicentenaria y del siglo XXI?
-Mantiene continuidades y distancias. El modelo económico y de la estabilidad política se la adjudican a su participación en la construcción institucional de la dictadura. Pero también buscan distanciarse en el tema de los derechos humanos. No se han hecho cargo de ese gran drama.
-Piñera asegura que votó por el NO.
-Ah, eso es interesante. La derecha no podía llegar al gobierno, si no es con una persona que fue opositora a la dictadura y que votó por el No. Con Lavín estuvieron cerca, pero él había apoyado el régimen.
-«La cultura de hacer las cosas bien», prometía Piñera en su campaña. ¿Le recuerda a Jorge Alessandri?
-Sí, hay algo de eso. La experiencia fundamental de la derecha es la gestión empresarial. Ahora quieren llevar esa eficiencia al gobierno. Se repite el discurso, como si la eficiencia estuviese encarnada en gente que administra empresas.
-El «Paleta» dejó botados a los partidos en un principio, y ya ve el nuevo gabinete.
-Alessandri no toma ningún miembro de partido en su gobierno y juega con las tiendas como segundones. Si bien el equipo de Piñera no es fundamentalmente político, tampoco tiene a sus partidos en el congelador. Sabe que necesita de ellos.
-Mirando las vidas de los ministros, ¿se mantiene la misma elite?
-Hay profundos cambios respecto a la elite de antes. Hay un ascenso social vertiginoso a partir del conocimiento y de la capacidad de gestión empresarial. Pueden venir de sectores medios profesionales del siglo XX. No tienen mucha relación con las familias tradicionales de la elite, pero son sus hijos, como los próximos ministros, los que terminaron con grados de poder económico.
-Ravinet con Piñera, ¿vuelve la falange a su cuna conservadora?
-Puede serlo, junto con los DC que podrían sumarse en el futuro. Todo dependerá de la forma en que la Concertación haga oposición.
-Se decía que el problema de la derecha eran ellos mismos, ¿Maduraron políticamente?
-La derecha terminó por rendirse a Piñera. Era la única figura que podía llevarlos al gobierno por haber sido opositor a Pinochet. Ahora tienen que mostrar capacidad de gobierno, en especial al enfretar las movilizaciones sociales.
-Lavín la tiene difícil con los pingüinos y profesores.
-Es bien complicada su nominación en Educación. Puede ser una manera de neutralizarlo políticamente. Si le val mal podría ser su fin político.
«Es bien complicada su nominación en educación. Si le va mal podría ser su fin político».
Con Sebastián Piñera
«La iglesia está muy contenta»
Un sector históricamente cercano a la derecha es la Iglesia católica. Pese a esto, la académica de la Universidad de Chile cree que la curia no pauteará al gobierno en ciernes. «La iglesia está muy contenta, Piñera es un hombre cercano a ella. Su tio Bernardino fue un obispo importante en la oposición a la dictadura. Siempre se habla de las dos almas de la derecha, liberales y conservadores, pero eso es un cliché. RN es un partido supuestamente liberal, pero su presidente es Opus Dei. Asimismo, José Antonio Viera-Gallo, que es socialista, también pertenece a la beatería católica», reflexionó.


