Su hijo de 13 años sucumbió ante la fibrosis quística
Marcelo Salas llevaba años aportando dinero para la lucha de Fabiancito contra la enfermedad que lo mató.
Al entrar a la casa de Fabián Guevara, en la villa Alto Jahuel de Maipú, lo primero que se ve es un cuadro de Fabiancito, su hijo, con la camiseta de la Universidad de Chile y abrazando a su ídolo, Marcelo Salas. Las fotos del niño están en cada rincón, pero la felicidad que muestra en todas ellas ahora contrasta con el silencio y la tristeza que inunda el hogar.
Ayer, pasadas las 12 horas, al pequeño de 13 años se le acabó la fuerza para luchar contra la fibrosis quística que lo afectaba desde que tenía 4 y murió en el hospital San Borja Arriarán.
Después de llegar con el cuerpo del niño hasta su casa para velarlo, Fabián Guevara camina casi por inercia y cuenta «hoy cuando llegamos al hospital con mi señora lo vimos muy mal. Nos miró y nos dijo mamá, papá, hasta aquí no más llegué, estoy cansado, adiós. Después de eso hizo un paro y no volvió. Es que los últimos dos años fueron muy duros y estuvo casi siempre en el hospital», agrega con los ojos ocultos tras unos gruesos lentes oscuros.
Fanático de la Universidad de Chile, al niño en el hospital todos le decían «Chunchito» y sus momentos más felices fueron sus idas al estadio. «Cantaba y después yo lo llevaba al camarín y retaba a Miguel Pinto cuando le hacían goles. Al menos nos queda esa tranquilidad, le dimos todo lo que pudimos y fue un niño feliz», recalca Fabián, quien, por esas cosas de la vida, en dos meses más nuevamente será padre, esta vez de una niñita que se llamará Valentina.
A la distancia, Marcelo Salas también sufrió con la noticia. «Yo le conté y quedó muy afectado. Él me ayudó con muchos gastos médicos y me dijo que iba a tratar de estar en el funeral (hoy a las 16 horas en el cementerio Parque del Sendero de Maipú)», destacó el ex lateral.


