El arquero fue nombrado capitán por Jorge Almirón tras el fallecimiento de su padre
El arquero levantó la copa junto a Óscar Opazo, a quien le devolvió la jineta en señal de humildad, lo que llegó profundamente a los corazones colocolinos.
Una de las historias que se seguirán contando entre los colocolinos, cuando se recuerde la obtención de la estrella 34, será la de Fernando de Paul (33), el arquero argentino, nacionalizado chileno, que pese a la muerte de su padre, informada el jueves pasado por el club, estuvo el domingo junto al plantel en Copiapó.
«Desde Colo Colo enviamos nuestras condolencias a toda la familia que atraviesa por tan difícil momento y los acompañamos en su pena», alcanzó a escribirle Colo Colo. El Tuto, como se le conoce popularmente, tomó un avión para viajar hasta su casa en Santa Fe para despedirse de su progenitor y el domingo se le vio en la cancha, mientras sus compañeros celebraban la obtención del campeonato. Se le notó serio, como su situación personal ameritaba, pero no quiso restarse de la sanadora alegría del deporte.
En retribución, este miércoles Jorge Almirón lo nombró capitán para disputar los 12 minutos restantes de la suspendida final de la Supercopa, contra Huachipato. Los capitanes titulares, como Esteban Pavez, Arturo Vidal, Vicente Pizarro y Brayán Cortés, estaban en la Selección, por lo que la decisión no fue demasiado complicada.
«Estoy en otro momento de mi vida. Soy exigente, pero yo los quiero, quiero mucho a los jugadores. Para nosotros es muy importante que Fernando, después de lo que le tocó vivir, esté con nosotros y viajó inmediatamente (a Copiapó) después de estar con su familia. Estuvo con el plantel. No le tocó jugar, pero para nosotros es un momento importante. Lo hice capitán, algo emblemático para todos, pero para los muchachos que están en la Selección, Pavez, estoy seguro que hoy le cede la capitanía con mucho gusto y los grandes que están ahí también, así que contento por todos», dijo Jorge Almirón tras el partido para las cámaras de TNT Sports.
En su calidad de capitán, De Paul tomó la iniciativa para levantar la copa de 60 kilos y un metro de alto. Como señal de humildad, le pidió a Óscar Opazo que le ayudara y, de paso, le entregó de vuelta la jineta de capitán, lo que sorprendió a sus compañeros y a la gente presente en el estadio. Si bien prácticamente no tuvo trabajo bajo los tres palos, el portero se transformó en la figura de los albos, todavía taciturno y meláncolico, pero con alto impacto en los corazones colocolinos.
Pero hay De Paul para rato en Macul, porque acaba de renovar su contrato hasta 2026.


