En el 35 por ciento aumentaron las consultas por ronchas y otras alergias
Médico asegura que hay verdaderos criaderos de estos bichos en algunos pozos de aguas estancadas. Municipio está regalando repelentes a vecinos.
Me vine a vivir acá hace dos años. Pagué buena plata por mi casa, pero resulta que ahora no puedo salir ni para tomar el fresco. Ni pensar en un asadito», se lamenta Clara Ángel, quien habita en una de las villas de Quilicura.
Ella, al igual que unas 2 mil 400 familias, se ve por estos días afectada por una apocalíptica plaga de zancudos que no deja vivir en paz a los quilicuranos entre las 20 horas y hasta bien entrada la madrugada.
Aunque no se trata de un fenómeno nuevo por esos lares, este año la invasión de los molestos bichos se salió de todo pronóstico, y desde noviembre que está obligando a los vecinos a cerrar puertas y ventanas con la retirada del sol y a usar pijamas de cuerpo entero cuando todos prefieren dormir ligeros de ropa.
Jaime Honores, médico del consultorio local, calcula que ha habido un aumento del 35 por ciento en el número de consultas por picaduras y cuadros alérgicos. «El aumento de la temperatura y los pozos de agua estancada que hay en el sector del estero Las Cruces, lo vuelven un verdadero criadero de zancudos, así que los repelentes no solucionan el problema», explica.
La municipalidad regalará más de 7 mil productos contra los insectos con la colaboración de productos Tanax a los más afectados, pero Lucía Matamala no canta victoria. «Estos aparatos sirven, pero duran una semana no más. Lo agradezco, ¡pero ya no soporto el olor a insecticida!», dice.


