Alarma por siniestra campaña en Internet
Ingrid Heitmann, del ISP, dice que son puras mentiras, afirmaciones todas ellas sin evidencia.
Una madre lee el e-mail. Luego, decide no vacunar a su hijo. Ese niño muere. Palabras amontonadas que circulan por el ciberespacio deciden su suerte. La sola perspectiva le retuerce el espíritu hipocrático a la directora del Instituto de Salud Pública, Ingrid Heitmann. Ella también leyó el correo, y le dio mucha rabia.
«Los que redactaron eso no tienen conciencia de lo que hacen. La población corre mucho peligro con esto. Es de una irresponsabilidad absoluta. Van a tener un peso tremendo sobre sus conciencias», vaticina. «Lo malo es que la gente es tan buena para creérselo todo».
Hace algunas semanas, un e-mail que se ha expandido como el mismo virus de la influenza, tiene de cabeza a las autoridades de la salud porque llama a no vacunarse contra el virus A H1N1. Parece provenir de personas bien informadas, porque cita estadísticas y estudios que suenan decidores. «Tenemos la certeza de que esta vacuna es muy peligrosa para la salud humana», sentencia la misiva, y a continuación enumera las pruebas. Pruebas que a la doctora Heitmann le provocan náuseas. «Son puras mentiras, afirmaciones todas ellas sin evidencia alguna», asegura. «Vayamos por parte si quiere».
– El e-mail dice que la vacuna «contiene cantidades enormes y anormales de adyuvantes.»
-Esta es una vieja discusión en las vacunas. Desde hace mucho tiempo se ha tratado de culpar al thymerosal de ser el causante del autismo en los niños. Se han hecho decenas de estudios y ninguno ha podido demostrarlo.
-Otra: «Un test experimental hecho sobre 200 personas sanas terminó con la muerte de 7 de ellas…»
-En el mundo ya se han vacunado más de 170 millones de personas y no ha ocurrido ninguna muerte. Ninguna.
-Y otra: «Se sospecha que puede contener otro virus.»
-Eso es absurdo. Primero, lo que se inyecta es un virus muerto que luego se divide. Nunca se inyecta un virus vivo, eso es ridículo. Y por los procedimientos de selección de las cepas y luego la fabricación de la vacuna, hace imposible la incorporación de otro virus. Esta vacuna fue hecha de la misma manera que todas las vacunas anteriores, ¿por qué ahora tendría que ser tan dañina?
-Sigue: «Casi el 50% de las personas vacunadas tuvieron problemas de salud».
-Repito, no se ha registrado ninguna muerte con la vacuna. Que me digan de dónde sacaron eso. Sucede que cierto porcentaje de personas, con la vacuna, presenta cierta febrícula, una pequeña fiebre que dura máximo 48 horas, con cierto malestar y que se confunde con un estado gripal.
-Dice: «Mujeres embarazadas vacunadas perdieron a su bebé.»
-Eso no es verdad. Un estudio comprobó que el porcentaje de abortos entre las vacunadas y las no es el mismo.
Los antivacunas»Logran aterrar»
La doctora Ingrid Heitmann no tiene dudas sobre quiénes fueron los autores de este e-mail. «Son grupos antivacunas que han provocado grandes desastres en el mundo», dice. «Por ejemplo, cierta vez en Inglaterra lograron aterrar a la población con la vacuna contra la tos convulsiva haciendo disminuir el 20% la vacunación. Ese año murieron miles de niños por la tos. Miles. Y eso está documentado».
400.000 casos de influenza AH1N1 se registraron el año pasado en Chile


