Camiseta para el papá, dedicatoria para el abuelo y muac para Maura
El autor del histórico gol de la Roja le dijo te amo a una cámara, en un directo mensaje a su polola.
Cuando Chico Mark salió como loco celebrando su gol, se vio clarito en sus labios que dijo «te amo». Por supuesto que la dedicatoria no era para el primer compañero que se acercó a abrazarlo, sino para su polola Maura Rivera, que anda en Sudáfrica acompañándolo al igual que su lote familiar.Pero esta vez la rubia bailarina no tuvo el premio que recibió en el triunfo ante Honduras, cuando el jugador le obsequió su camiseta. Ahora la tricota estaba reservada para Raúl, su papá. Tras el pitazo final, Mark se acercó a la tribuna y empezó a hacer gestos con su mano para que su padre se acercara, pues no quería lanzar la prenda por los aires y que cualquier hincha se avivara y diera el zarpazo. Al final, uno de los hermanos del futbolista bajó por las escaleras y guardó el trofeo de guerra.
De esa forma Mark pretendía cerrar una jornada llena de emociones, aunque él no sospechaba que después tendría que beber siete botellas de agua para poder cumplir con las muestras de orina en el control antidoping. El avión de la Roja, que debía viajar a Nelspruit de inmediato, tuvo que esperarlo un buen rato.
«Es que en el entretiempo fui al baño», destacó el hombre que sentenció la victoria de Chile contra Suiza, la segunda victoria consecutiva en el Mundial de Sudáfrica.
-Estoy todo hinchado. Tuve que tomar casi 15 litros de agua por el control antidóping
Mark González-Festejo en el puerto
A la abuela María se le perdió el bastón
María Núñez, abuela materna de Chico Mark, acababa de cerrar su almacén en el Cerro Ramaditas cuando el grito de gol se escuchó en todo Valparaíso. En el Mundial, su nieto acababa de marcar.
«Fue una tremenda felicidad. No quería ver el partido porque no me gusta que le peguen. Pero con el gol se me borró el miedo y hasta se me quitó el dolor de la pierna. Abracé a mi hija Marlene y nos pusimos a saltar. Ya ni me acuerdo dónde quedó mi bastón», contó la señora, toda una celebridad en su barrio luego de que el domingo fuera ovacionada en la iglesia después de que el cura la presentara a los feligreses como la abuela del jugador.
-Chico Mark anotó un gol en su tierra natal
Se cumplió el gran sueño sudafricano
Cuando Marcelo Bielsa le dijo en el descanso a Mark González que se preparara porque era su hora de ingresar, el hombre supo que ya era tiempo de cumplir con el sueño que surgió cuando empezaron las eliminatorias al Mundial: regresar a Sudáfrica, el país donde nació y vivió por casi 10 años, y celebrar un gol.
La cábala de Chico Mark fue la de siempre. Miró al cielo y se encomendó a Guillermo, su fallecido abuelo materno, con un grito. «¡Vamos, tata!», rugió.
«Siempre pienso en él. Es mi estrella», diría al final el jugador que nació en Durban, 927 kilómetros al noreste de Puerto Elizabeth.
«Mark vivió con toda su familia en mi casa y lo tengo en el corazón. Andaba siempre conmigo en el auto y en la casa disfrutaba mucho. Tenía piscina, cancha de tenis y baños turcos. Y comía todo el día filetes y cajas de frutas. Era tan elástico que se subía a cada rato al techo de la casa», cuenta desde Viña del Mar Mario Tuane, quien descubrió las habilidades del delantero.


