Lo recatado que terminó poniéndose en Canal 13 y el poco protagonismo que tuvo finalmente en TVN afectaron la carrera de Álvaro Salas en los últimos años. De chistólogo estrella, ubicado siempre en los recuentos al nivel del comediante Coco Legrand, pasó a ser un pirquinero más de la risotada, sin diferenciarse mucho del resto de sus colegas.
En «Vértigo» nunca se sintió verdaderamente parte de la plana estelar de conductores. Más bien era un entretenedor, lo que hoy le encomendaron a Bombo Fica en «Tonka Tanka». Con la dificultad adicional a la que ya supone hacer reír que en ese programa muchas veces el aire se podía cortar con oxicorte debido a los densos dimes y diretes en que solían caer los invitados.
Y en «Animal nocturno» y «Buenos días a todos» lo mismo. El ambiente no era confrontacional, pero las impostadas risitas de Camiroaga tras cada chiste lo arruinaban todo. A eso súmele a Kramer, que es como un hoyo negro: su sideral talento se traga a cualquiera.
Pero en esta nueva fase, en Mega, parece que echará toda la carne a la parrilla, echando mano a una picardía que no le habíamos visto hasta ahora al rey del chiste corto. Ejemplos de ayer en «Mucho gusto»: «Contra Costa de Marfil Dunga (DT de Brasil) entrará con Elano abierto por la izquierda para que Kaká salga por el centro» y «¡Solabarrieta no puede decir el Sapito (Livingstone) está indispuesto .!».
Claro, tampoco deja de lado su veta más blanca y alterna esta batería de genitalismos con juegos de palabra más inocentones, como «detuvieron a un joven al que sorprendieron orinando fuera de la Embajada de Alemania. Fue acusado de meonazi.».
Donde su humor relampagueante caería parado sería en «Morandé con Compañía». Si bien ha empezado a intervenir en la parodia «Viva el viernes», queda mucho de su potencial por explotar.
Después de todo y tal como lo ha reconocido Kike Morandé, fue Salas quien propuso ese nombre para el estelar del pueblo y su amistad con el concesionario de la jarana en las noches de Mega sigue intacta. Lo que Alvarito debe ansiar es volver a la primera línea de los rostros. En Mega se le puede dar la mano para lograrlo.


