En dos décadas (1994 a 2013) el Teatro Municipal de Santiago presentó las diez óperas más importantes de Richard Wagner; en la década siguiente, que ahora culmina, la cifra pudo ser cero, si no fuera por el reciente y exitoso estreno de «El holandés errante» cerrando la actual temporada 2024. Esta ópera (también llamada «El buque fantasma») marca el comienzo en grande de la producción wagneriana. En ella late ya su recurrente tema argumental de la redención y fuerza salvadora del amor, con un discurso musical menos complejo y un desarrollo de la acción mucho más breve que sus óperas posteriores.
Esas características la hacen obra ideal para atraer nuevas audiencias a un fascinante universo operático que se extiende no del todo fácil. Por ello es esperable que el Municipal eche a rodar nuevamente -y pronto- ese decálogo wagneriano casi perdido con «Tannhäuser» y «Lohengrin» encabezando el retorno.
Como pocas veces se ha dado con tanto acierto, en el presente montaje se han conjugado en feliz ganancia los componentes musicales y teatrales, generando un resultado supremo, plantándose lejos como lo mejor en muchos años recientes. La admirable dirección escénica comandada por Marcelo Lombardero vuelve a elevarlo como gran maestro en su oficio. Con muy efectiva simpleza espacial y el asombroso apoyo de proyecciones marítimas muy vivas logra una narración de alto impacto que, desde la obertura dramatizada, atrapa a la audiencia. Más aún, al tenerse una interpretación en un solo acto, sin intermedios, de 140 minutos. Los aspectos musicales marchan a la par, debiendo citarse en primer lugar la sólida dirección de Alejo Pérez, revelando una Filarmónica muy potente y justamente enlazada con los cantantes. Estos, de entera solvencia, pueden ranquearse, destacando primero Vazgen Gazaryan (Daland), gran bajo profundo como los hay pocos, con un vigor vocal que deslumbra, y Wendy Bryn Harmer (Senta), espléndida soprano de caudal infinito y actuar muy apasionado.
Ryan McKinny (Holandés) posee una figura imponente y un desempeño musical que, aunque algo disparejo en color y volumen, sirve plenamente al maldito personaje. Los tenores Alec Carlson (Eric) y Nicolas Noguchi (Timonel) cubren con plena eficacia sus breves roles, a la vez a que la chilena Evelyn Ramírez (Mary) ofrece una interpretación de autoridad en canto y actuación. El Coro del Municipal regresa a sus momentos de gloria. Marinos e hilanderas ofrecen pasajes de gran excelencia.


