Creadoras de contenido erótico cuentan los inconvenientes familiares de tener una cuenta para adultos
No todo es glamour en el lucrativo negocio de las plataformas eróticas por suscripción.
Antes de llegar a vender contenido para adultos, la venezolana Elizabeth Maestracci pasó por innumerables oficios, el último, fue de bombera en una estación de bencina. Su trabajo actual, contó, es el más lucrativo (lea la nota aquí https://goo.su/FzoXdPI). Pero como toda labor, tienes sus desventajas. Si está pensando en ingresar a lucrativo mundo de la venta de contenido para adultos, tenga en consideración lo que cuentan algunas creadoras de contenido, como la exchica reality, Camila Nash, que tras dos años en Arsmate, dice que no subirá más contenido: ¿La razón? Complicaciones familiares pasan la cuenta.
El retiro
Camila Nash confiesa que desde que comenzó en Arsmate «sentí que se paga un precio familiar muy alto al tener una cuenta para adultos. Estuve más de un año sin contacto con mi familia. Con los únicos que me comunicaba era con mis hermanos. Al resto les afectó mucho mi decisión, que además se enteraron por la prensa. A mi familia le moví mucho el suelo y nos distanciamos», se lamenta. La exCalle 7 actualmente radicada en México, meditó las complicaciones familiares y el cansancio acumulado de dos años de exposición en la cuenta para adultos. Después de pensarlo bastante, decidió emprender otro camino laboral. «Me retiro porque, además del tema familiar, pienso que dos años es suficiente para una etapa como esta, que para mí ya cumplió su ciclo. Quiero cambiar de rumbo», cuenta. Gracias al dinero que generó en la venta de contenido se pudo desarrollar en el coaching personal, que venía arrastrando una infección al riñón desde Chile. Fue muy caro. Tres meses de antibióticos que la tiraron a la cama. Por la venta de contenido lo pudo solventar y manejar su propio horario.
Costo
Nash reconoce que lo más difícil fue al comienzo y dejó huellas.»Tuve que enfrentar el prejuicio social, que fue como muy liberador para mí. Mi familia es super tradicional, son todos intelectuales», menciona. Camila Nash confiesa que cuando partió sintió que «el costo familiar fue mayor a los beneficios materiales que le entregaba la venta de contenido para adultos». Y profundiza: «Estuve más de un año sin contacto con mi familia. Con los únicos que me comunicaba era con mis hermanos. Al resto les afectó mucho mi decisión, de la cual además se enteraron por la prensa. Les moví mucho el suelo y nos distanciamos», se lamenta. Recién en abril de este año se reencontraron «y fue super bonito». Para seguir con sus proyectos, asegura, «tuve que ser valiente. Y exponerme a que la gente hablara cosas. Eso forjó en mí un carácter y, a la vez, me dio libertad». Sin embargo, reconoce que la exposición pública ha sido un desafío constante. «Es difícil, pero con el tiempo me fue importando cada vez menos». Hoy, reflexiona sobre su presente y el futuro de su carrera: «No sé, siento que ya no tengo ninguna razón para crear contenido. Es como que ya no me mueve. No tiene mucha explicación. Ya no me motiva como antes, hasta el momento es una puerta que elijo cerrar».
Romper la burbuja
Camila Nash piensa que con el cuestionamiento de la gente aprendió que no le tiene que importar lo que diga el resto. Desde familiares lejanos, amigos, gente cercana que dice que le dio la espalda cuando partió. «O que me enjuició, que me dejó de seguir en Instagram. Recibí mucho rechazo, pero para mí fue algo positivo, porque esa es la gente que yo no quiero en mi vida. Al principio me dolió, hay personas que, de verdad, me rompieron en corazón con su desprecio, pero que estoy muy feliz de no tenerlas cerca mío», señala.
Para la figura televisiva lo más difícil al crear contenido «es el tema de las fotos, y justo este año se me hizo muy difícil ese tema. Lo tomé como una señal. Porque el primer año fluía mucho, se daba muy fácil la locación, el vestuario, el fotógrafo, todo. Entonces, dije ya, es hora de hacer algo distinto, de salir a la vida, porque al final estás creando contenido, en mi caso era lo único que hacía y estás como en una burbuja. Los problemas con la familia. No te relacionas con mucha gente laboralmente y eso igual está heavy», advierte. «Hoy estoy saliendo al mundo laboral, a la competencia. Han sido dos semanas importantes. Trabajar 16 horas extra para una serie, de público para programas estadounidenses, es super pesado, pero estoy agradecida de tener esas oportunidades laborales y yo sé que voy a ir avanzando», destaca.
Cuestionamientos
«Lo más difícil es el tema familiar, el cuestionamiento», dice la creadora de contenido Mia Brown (https://goo.su/u5cIuJJ). «Por vender contenido la gente te trata de prostituta, siempre. Los hombres muchas veces no entienden que vender contenido es una cosa y ser escort es otra. Es un estigma. Yo creo que a todas las creadoras de contenido les han pedido servicios sexuales», especula. Con los apoderados de los colegios, siempre está ese miedo. La gente tiende decir que es plata fácil, pero no es plata fácil», asegura. La ex encargada de prensa de la UDI Lily Zúñiga, que no hace mucho se incorporó a la venta de contenido, dice que una de las desventajas más recurrentes que encuentra en esta actividad «es el prejuicio ante este nuevo rubro. Es incómodo a ratos responder interrogantes insolentes como ¿Esto es prostitución encubierta? Fue una pregunta que me hizo hace poco una periodista». Dice que en ese momento no atinó a responder nada, pero «quedé picada», menciona en tono de broma y resume: «Jamás volvería a estar con ella en ninguna instancia. Me supero su mala onda».


