Profesora de Valdivia colapsó frente a niños de quinto básico
La maestra Patricia Lara se salió de libreto en clases. ¿Fue la presión del Simce o un alumno maleducado? Colegas la defienden.
Fatamorgana. Con este alias, la profesora de Lenguaje y Comunicación Patricia Lara Arriagada deja fluir su pasión extracurricular: la poesía. «La poesía nace del alma, se escribe desde lo que se vive y se conoce, desde lo que puede provocar los sentimientos más encontrados. En lo personal escribo con gente que amo y para los que amo, nadie más entra en mis versos. Hay juegos literarios, pero llevan nombres mis versos, nombres que son vida y ternuras. No soy parásito de nadie, escribo porque me nace, porque me gusta», cuenta en el sitio Agonía.net.
Patricia se declara admiradora de Hernán Rivera Letelier, Jorge Teillier y Pedro Lemebel, y su obra y pensamientos están repartidos por internet y en cinco libros editados en Chile, México y Perú. En Valdivia, donde vive hace seis años, la conocían por esta veta, pero un minuto de furia frente a un curso de quinto básico del Instituto Salesiano la hizo famosa a nivel nacional. «Nos dijo que éramos unos pavos, burros, que éramos mariquitas, mujeres, que no éramos guaguas, que teníamos que ser hombres», contó uno de los niños a Chilevisión.
El reto recorrió el país porque un alumno la grabó mientras golpeaba una mesa y vociferaba que «nunca había bajado tanto el nivel del Simce de este colegio, el nivel de ustedes es pésimo. ¡Está lleno de flojos! No quiero que se porten como guagüitas: (con voz burlona) que hay que verles las notas, que hay que ayudarlos, que se ponen a llorar». Además, les informó que «nunca más» tendrían permiso ni para baño ni para colación.
Ayer el seremi de Educación, Carlos Crot, informó que un apoderado hizo una denuncia formal en el Mineduc, lo que les permite iniciar una investigación que podría terminar con la «inhabilitación» de la docente para ejercer como tal.
La maestra, que se excusó de comentar su salida de libreto, fue defendida por otras colegas. «Mi profesora jefe de quinto básico me partió un puntero en las manos y hasta hoy la recuerdo con mucho afecto, porque puso disciplina», contó Ligia Gallegos, presidenta regional del Colegio de Profesores.
«A ella misma le dije que había cometido un error, pero no es bueno que se hagan críticas sin saber qué estaba pasando antes en esa clase, que es algo bastante feo y que no fue el tema del Simce. No es conveniente decirlo, porque sería dañar más a un niño. La ciudadanía ha visto esto como una tremenda violencia, pero no han tenido la misma reacción cuando el ministro Lavín anunció el semáforo de la educación. Esa sí que es una terrible violencia social y sicológica para todas las comunidades educativas, que van a ser vistas como que no sirven porque no dieron buenos resultados en el Simce», agregó.
Jovita Bertín, profesora de la Escuela El Laurel, aseguró que ella «es una maestra que en un momento cometió el error de enfadarse, pero es demasiado con las presiones que ejerce este sistema después de estas malditas mediciones que no sirven para nada. Patricia es una maestra preocupada, capaz, excelente».
José Isert, jefe de UTP del colegio, explicó que «ella tuvo la valentía, a mi juicio, de ir a una reunión de padres y apoderados y pidió las disculpas respectivas por este exabrupto. Yo creo que los papás no se lo esperaban y es una actitud que la engrandece». A pesar de lo que diga la investigación, la profesora quedará con una anotación negativa en su hoja de vida.
«Amo mi profesión, porque es una vocación y mi oficio en las letras es mi pasión»
Patricia Lara, poetisa, en Atinachile.cl
Sicólogo escolar«El Simce no mide mejores ciudadanos»
Jorge Varela Torres, sicólogo e investigador de violencia escolar de la Fundación Paz Ciudadana, dice que, ante todo, en este caso hay un evidente «maltrato verbal, sicológico y hasta humillación» de la profesora en contra de sus alumnos, «lo que contribuye a generar un clima de violencia». Y agrega que parte de la culpa está en la presión que los colegios han colgado sobre los profesores por mejorar el nivel en la prueba Simce. «El Simce no mide mejores ciudadanos. Puede ser válida la preocupación de la profesora porque los chicos mejoren el rendimiento, pero en el fondo también hay que preocuparse de la formación y la metodología, porque eso puede provocar rechazo y hasta rabia en los alumnos. Por eso mismo luego nos encontramos con estudiantes que agreden a profesores», afirma.


