Nathalie Pizarro, esposa de Mario Salas, lo apaña mientras busca equipo para 2025
Pese a llegar a la final de la CopaChile y clasificar a la Libertadores, Ñublense dejó partir al Comandante. Nuestra vida es así, estamos acostumbrados a los cambios, cuenta la mujer del técnico.
Mario Salas (57) vivió una de las semanas más intensas en su carrera como entrenador, llena de sentimientos encontrados, alegrías y probablemente alguna pizca de resignación. El domingo festejó la clasificación de Ñublense a la final de la Copa Chile tras igualar 1-1 ante Magallanes, mientras que el miércoles cayó en el partido decisivo ante Universidad de Chile por 1-0. Pese a la derrota, el cuadro de Chillán igual aseguró su participación en la Copa Libertadores 2025 y el balance del año parecía ser positivo.Este viernes, sin embargo, apenas dos días después de la caída en la Copa Chile, Ñublense anunció la salida del Comandante. «Agradecemos el compromiso y profesionalismo junto a su equipo de trabajo durante la estadía en nuestro club y le deseamos el mayor de los éxitos en sus próximos desafíos», escribieron en sus redes sociales tras una reunión de los dirigentes con el técnico.
Nathalie Pizarro (39) ha acompañado al técnico durante todo el vaivén de emociones recientes, además de hacerle el aguante durante el año en cada partido en su rol de señora. En la final de la Copa Chile, por ejemplo, se motivó con dos amigas y esposas de jugadores del plantel para llegar hasta Santiago.
«Partimos a las 9 de la mañana con Pía y Camila, quien manejó. Hicimos dos paradas, fue un viaje largo, pero lo disfrutamos. La final la viví con mucho nerviosismo y ansiedad, pero siempre con la ilusión de que nos llevaríamos la copa. A Mario lo vi con mucha presión, ya que era un partido muy importante, pero a la vez también lo vi muy seguro de sí mismo y de sus jugadores. Se prepararon todo el año para estos momentos», cuenta la personal trainer.
La mujer del entrenador le dedicó un emotivo mensaje en redes sociales tras la derrota ante la U. «Orgullosa de ti, mi amor. Sé lo difícil que fue este año, pero supiste sacarlo adelante y diste lo mejor a tus jugadores y a tu gente. Eres el mejor, mi vida, y sé que Dios nos tiene preparados muchos desafíos más. Te amo, mi Comandante Salas», publicó.
¿Por qué puso que había sido un año difícil, Nathalie?
«Siempre le estoy dedicando palabras por su desempeño, ya que sé lo mucho que trabaja para lograr cosas. Este año en particular fue difícil porque tuvimos altos y bajos, partidos ganados, partidos perdidos. A eso me refería. Mario se lleva todo el peso de la exposición mediática, pero pase lo que pase yo siempre estaré como su señora y apoyo fundamental».
¿Cómo toman la salida de Ñublense?
«Con calma. Me hubiera gustado seguir en Chillán por la comodidad de que ya estamos establecidos, pero nuestra vida es así. Estamos acostumbrados a los cambios. Nuestros planes, por ahora, son volver a nuestra ciudad, Viña del Mar, disfrutar de la familia y la casa que nos construimos. Y esperar lo que el Señor quiera».
Ya le ha tocado seguirlo a Egipto, Talcahuano, Santiago y Chillán.
«Como te decía antes, estoy un poco acostumbrada a vivir con la maleta y acompañarlo a donde el fútbol nos lleve. Al principio me costaba un poco por los idiomas o las culturas diferentes, pero ya después te acostumbras. Es algo que asumes cuando decides acompañar a tu pareja».
Nathalie comenzó a asumir ese rol hace unos seis años, cuando se conocieron en un evento. «Más que una historia de amor, fue una película. Fue en una reunión social, inmediatamente hicimos match, como se dice ahora, jajajá.
Empezamos a salir, me cautivó su forma de ser conmigo. Es un gentleman. Después de eso nunca nos separamos más», recuerda la también emprendedora en el rubro del cuidado facial.
¿Cómo es Mario Salas fuera de la cancha?
«Le dicen Comandante en el fútbol por su forma de ser, pero como pareja es diferente. Es muy cariñoso, detallista, un amante perfecto para una mujer de 39 años como yo, jajajá. La verdad es que es mi amor, lo amo con mi vida y yo soy su princesa. Así me dice él».


