Ambas sufrieron la pérdida de sus hijos
Para la diputada, el dolor hay que vivirlo, pero nunca hay que dejar de respirar, dice tras ver el video que la actriz publicó en Instagram y donde se ve muy recuperada.
«Quería desearles que aprovechen este día y que estén súper conscientes que todos podemos transformar un día corriente en uno extraordinario. Díganselo ustedes mismos». Esas fueron las palabras que, a través de un video, Mariana Derderian se comunicó con sus seguidores de Instagram (@marianaderderian). Con más de 167 mil Me Gusta, la publicación acumuló casi 10 mil comentarios, donde las palabras «inspiradora», «valiente», «admirable» y «extraordinaria» se repitieron.
«Ella tiene mi admiración profunda», comenta Marisela Santibáñez, actriz y diputada, quien sufrió la pérdida de su hija Rafaella en 2011, tal como Derderian, cuyo hijo, Pedro (6), falleció en un incendio que afectó a su hogar en Vitacura, en mayo pasado.
En esa línea, Santibáñez añade que «ese fue el mensaje que le envié cuando pasó esto. Lo puse desde lo más profundo de mi corazón. Además, Luz Valdivieso, que la quiero mucho, dijo que yo era la única que podía decir estas palabras. Pero el derecho lo tiene quien puede sonreír, quien comparte un hijo, quien ve la vida y la muerte como una igual.
Cuando uno nace, sabe que se va a morir. Yo todo el día estoy lidiando con eso, con las enfermedades. A mí me ha costado un tránsito largo».
Sobre las palabras del último video de Derderian, la diputada cuenta que ella le prometió a su hija Rafaella, cuando se fue al cielo, algo muy parecido: «Por todo lo que yo lloré, me voy a reír, Rafaella, porque voy a llorar, va a haber dolor, pero vamos a darle la vuelta, vamos a darle la vuelta. La Raffaella no se murió, se fue a vivir a mi corazón. Esa fue la frase que me dijo el que ahora es mi marido. Yo creo que por eso me casé. Yo creo que, con tan poquito tiempo, a esta actriz maravillosa la está ayudando su sonrisa. Lo que más yo veo de ella es su sonrisa ya que tiene una sonrisa muy especial ella, y esa sonrisa la está ayudando. Esa es realmente la resiliencia. Y ella tiene mi admiración profunda, se me paran los pelos heavy».
Se dice que la muerte de un hijo es uno de los dolores más profundos que puede sentir un ser humano…
«No hay que comparar los dolores, porque hay gente que se mata por un amor, por un pololo. Hay gente que se mata por un bullying, hay gente que se mata porque pierde la pega, yo no me maté, pero he tenido unas crisis de pánico. Yo estoy dando una lucha súper intensa, súper fuerte, en un país donde las cosas se dieron todas vueltas, donde los malos eran buenos (…) donde estamos viendo una realidad que supera el dolor. Creo que hoy haber compartido siete años con la Rafaella, como ella (Mariana) también compartió los años que vivió su hijo, es el regalo más lindo que te pueden dar. De eso, hay que hacer un regalo. No pensar en cómo estaría hoy. Yo la recuerdo con siete años y medio».
¿Qué le provoca la fortaleza de Mariana?
«Mi admiración profunda, la enseñanza, la resiliencia, que nos ha tocado a varias, donde me incluyo y donde también está la Cata Pulido y ahí es cuando nos pesamos, porque más allá de cómo hablemos y de lo que opinemos, el dolor es siempre igual para todos».
Levantarse es ya es un acto súper valiente.
«Fénix, eso es Fénix, se levanta de la ceniza. Yo creo que las veces que te levantes son las que valen, pero cuando tú te levantas y te vuelven a pegar y te vuelven a pegar, que es caso de la Cata o el mío, con esto oscuro que es la política, con lo que estoy pasando. Entonces, creo que sonreír es el tema. El día, aprovéchalo, siéntelo. Ver lo lindo, aunque sea feo. Siempre hay una enseñanza en algo. Todo te hace mejor, todo lo malo te hace mejor».
Marisela Santibáñez, a diferencia de Mariana, desde el fallecimiento de su pequeña, sintió que tenía que compartir su dolor. «No era utilizarlo», indica. «La gente me confundía? me decían que les ponían Rafita a sus hijos. Eso no me dejaba sentir el dolor y terminé yéndome (de Chile por un tiempo)», dice.
El dolor, asegura, «también hay que vivirlo. Que nadie te esté diciendo cómo es, que nadie te diga que no te puedes reír por estar sufriendo. Al final, hay que abrazar la vida y eso es lo que finalmente hizo la Mariana, con su risa maravillosa (…) Cada duelo es personal, pero nunca hay que dejar de respirar».
El duelo
Ximena Rojas, sicóloga y académica de Sicología y Humanidades de la Universidad San Sebastián, explica que los duelos, pese que se ha escrito harto que tienen etapas, «son una de las muchas cosas del ser humano que son particularmente individuales y que no están sujetos ni a perfiles ni a etapas, sino que es muy particular la forma en que la persona lo vive, lo experimenta, lo siente, lo percibe o lo piensa».
Frente a la situación de Derderian, señala que «son procesos muy particulares». «La experiencia de esta actriz en relación con la muerte de su hijito, que fue muy trágica, es comprensible y muy particular la forma en que lo está viviendo. En este caso, se podría decir que por mucho que esta persona se vea como se ve, no asegura que el proceso siga así con el correr del tiempo, es decir, puede que se mantenga o que se transforme en otra cosa, que tome otras características. Una postura positiva hoy es una forma que a ella le ayuda a sobrellevar y a vivir el dolor, habla de cómo lo ve y lo procesa», apunta.