Este martes 4 debuta en el estelar argentino de Marcelo Tinelli
Confiesa que su hermano Presidente lo aleccionó. Sebastián me dijo hazlo bien o mejor no lo hagas.
Desde el viernes en la noche, Miguel Piñera está instalado en el Hotel NH City del barrio San Telmo, de Buenos Aires. Y ayer partió con los ensayos de reggaetón con su compañera de pista en «Bailando por un sueño», Ana Laura López, ya que el martes 4 debuta con ese ritmo en el estelar de Marcelo Tinelli.
«Reconozco que estoy viejito, soy un tata-papurri, jajajá, pero mi espíritu joven se mantiene», dice el Negro y asegura que se maneja a la hora de perrear. «Ensayo cuatro horas diarias, pero ya me siento mejor de mi problema lumbar. Mi doctor me recetó unos antiinflamatorios. Y ahora me la voy a jugar en el programa. Voy a tener que bailar a punta de analgésicos».
La tranquilidad que le dio su doctor fue clave para que Miguel se integrara finalmente al estelar argentino, pues en un momento de intenso dolor pensó en renunciar. Claro que niega que su hermano Presidente lo haya presionado para estar en el programa, como publicó el portal «Primiciasya».
«Sebastián no me obligó a nada», dice muy serio. «Cuando almorzamos en La Moneda (la semana pasada) me preguntó por mi salud y me recalcó que eso es lo más importante. Después me dijo Negro si te crees capaz de bailar hazlo bien o mejor no lo hagas, porque vas a estar representando al país… Ser hermano del Presidente no es menor».
-Hmm, ¿te sientes presionado?
-Tremendamente, niña. ¡Imagínate! Tengo que ser muy responsable, pero Sebastián sólo me aconseja y me asesora. Jamás me ha retado… Lo divertido es que el martes también va a estar en Buenos Aires, así es que espero juntarme con el Presidente de Chile allá, jajajá, ¿qué te parece?
-Increíble. ¿Te irá a ver el programa?
-No, nada que ver. Mi hermano estará en una visita oficial y tiene preocupaciones mucho más importantes que ir al programa.
-Oye, Negro, ¿cómo empezó ese problema lumbar?
-Siempre he tenido problemas en la columna, pero hace dos semanas me pegué un porrazo en mi moto. Iba a 10 kilómetros por hora, pero el aceite que había en el pavimento me hizo caer. Me levanté, seguí andando y ahí la embarré. Debí haber ido al doctor.


