Llamativa exposición de Mark Ryden en Nueva York
El artista crea delicados cuadros en los que etéreas niñas-muñecas conviven con elementos como chuletas, bistecs y salchichas.
Después de años de práctica, el prestigioso artista Mark Ryden ha desarrollado interesantes respuestas para los infaltables curiosos que le preguntan acerca de su obsesión por las chuletas, el costillar, los bistecs, las tiras de salchichas y el tocino.
«La carne que comemos es una sustancia física que puede estar viva o ser sólo una sustancia inanimada. La carne es la materia que retiene a nuestro espíritu en este plano de existencia», ha dicho el autor estadounidense, quien, como se sabe, suele incluir ese tipo de alimentos (crudos, por cierto) dentro de sus delicadas y fantasiosas composiciones pictóricas.
La exposición que el hombre presenta por estos días en la neoyorquina Galería Paul Kasmin permite comprobar que ese elemento de su propuesta sigue intacto. Una de las obras más destacadas del conjunto, en ese sentido, es «Incarnation», óleo sobre tela cuya protagonista es una niña-muñeca de aire feérico que luce una amplia y sentadora falda hecha con la materia prima de cazuelas, parrilladas y asados.
Otra pieza notable de la muestra es un lienzo (cortado en forma de cruz e inserto en un elaborado marco lleno de connotaciones religiosas) en el que parece una ninfa-ángel que, vestida sólo con sus alas, lleva en brazos un gigantesco bistec. El pedazo de carne, por cierto, también le sirve para cubrir sus partes pudendas.
«Parece haber una completa desconexión entre la carne como comida y las criaturas vivientes de las que viene esa misma carne. Creo que esa contradicción es lo que hace que yo, en mi obra artística, vuelva una y otra vez al tema de la carne», comenta el autor.
Cultor de una estética que alude tanto a las ilustraciones para cuentos infantil-juveniles como a la iconografía del Tim Burton más colorido, Ryden posee un imaginario particular que, además de mucha carne bien dosificada, incluye un elenco de personajes recurrentes en el que destacan Abraham Lincoln y Cristo.
Su capacidad para crear escenas recargadas, en las que intrincados detalles ornamentales se combinan con figuras gráciles pero también algo trágicas, lo llevó a incursionar en el terreno de las carátulas de discos de música pop y rock. Dentro de ese ámbito de su producción brillan sus imágenes para álbumes de Michael Jackson y Red Hot Chili Peppers.
Considerado como el principal exponente de una tendencia pictórica que algunos denominan «pop surrealista», el estadounidense advierte que su actual exposición refleja algunas de sus más apremiantes inquietudes acerca de asuntos como el arte, la belleza y el buen gusto.
«En esta era moderna, nuestra cultura desdeña lo sentimental y lo bello. Por eso, en estos trabajos exploro la línea entre la atracción y la repulsión que el kitsch nos puede inspirar, así como las fronteras que existen entre la belleza y la banalidad», asegura.
El origen de la comida
Pese a que suele hablar con simpatía de todas las criaturas que terminan muertas y convertidas en alimento para humanos carnívoros, Mark Ryden está lejos de ser vegetariano. Ese dato, por cierto, suele sorprender a los admiradores de su delicada obra pictórica.
«Yo no creo que comer carne sea moralmente censurable. Sí trato de estar consciente de que mi comida proviene de un ser que estuvo vivo y que respiraba, pero no me interesa lanzar sermones a través de mis cuadros», aclara.


