Pablo Embry Panussis recibe reclamos cuando lo confunden con Pablo Embry Espada
Ha sido complicado estar dando explicaciones siempre y por largo
Han llegado detectives de la Brigada de delitos económicos de la Policía de Investigaciones para llevárselo preso, lo han insultado por teléfono y pasa gran parte de su tiempo dando explicaciones. Y todo, solo por llamarse igual que otro hombre.
Empresario automotriz y propietario de un taller de servicios de mantención de vehículos en calle Lira, Pablo Embry Panussis, de 48 años, lleva más de 15 soportando los reclamos por las actuaciones de su homónimo, Pablo Embry Espada, el mismo que fue formalizado el martes por una denuncia de la actriz Catalina Olcay, en que hay involucrada una inversión de 36 millones de pesos.
«Es un verdadero karma, toda la vida voy a estar ligado a él», cuenta medio en broma Embry Panussis.
Según los antecedentes presentados por la defensa de una de las protagonistas de «Mujeres de lujo», el constructor no habría cumplido con la ampliación, reparación y reconstrucción de una casa en La Reina.
Como cada vez que uno tiene problemas, el otro debe aguantar las consecuencias, esta vez no fue diferente y ayer debió explicar varias veces a sus clientes, especialmente, que él no es el mismo acusado por Cata Olcay.
Entre Embry Panussis y Embry Espada existiría un parentesco lejano y solo en una ocasión estuvieron frente a frente. «Llegó a mi taller diciendo que éramos familiares lejanos y quería que le arreglara un auto. Yo sabía perfectamente las cosas que él ha hecho y me excusé».
Lo recuerda como «muy simpático, muy amistoso, tal como el perfil de la gente que se dedica a estas cosas».
Embry Panussis es casado y tiene dos hijos y relata que la situación, por más anecdótica que le parezca al resto, le ha provocado molestias. «Ha sido complicado estar dando explicaciones siempre y por largo tiempo por un alcance de nombre. Constantemente me están llamando. La semana pasada me llamaron para pedirme que pagara un cheque de tres millones y tuve que decirles que no somos la misma persona», cuenta.
-Hasta te han llegado a detener…
-Sí, llegaron detectives a mi trabajo. Me asusté, me empezó a doler la cabeza, me dolía la guata, te pones helado, transpiras. No sabía qué estaba pasando y piensas que te pueden llevar. Después se entendió todo.
-¿Qué sientes cuando te llaman para reclamarte por cosas que no has hecho?
-Me han llamado personas muy alteradas insultándome y gritando «me cagaste», «me dejaste botada» y muchas otras cosas. A nadie le gusta recibir llamadas así y menos si no te corresponde. Más encima, hay que aclararles la situación y es una lata.
-¿Cuándo empezó todo esto?
-Hace 15 o 16 años. Al principio me llamaban todos los días a la oficina y después todos los meses. Luego desapareció un tiempo, pero volvió.
-¿Qué te genera todo esto?
-Lo peor es que le preguntan a mi señora si soy estafador o si tengo que ver con estas cosas. A mí me afecta, no es rico que te pase esto y que la gente lo asocie contigo.
-¿No has pensado cambiarte de nombre?
-No, porque mi empresa tiene mi nombre y no tendría por qué hacerlo.
-15 años han pasado desde que Embry Panussis comenzó a recibir quejas.


