En caso de un aumento importante del caudal, las esclusas se desinflan y permiten que el río siga su curso, dice.
El arquitecto Cristián Boza es el «papá adoptivo» del proyecto del Mapocho Navegable de la Fundación Futuro, una de las ideas regalonas del Presidente Sebastián Piñera, su padre «biológico».
La idea se presentó el año 2000 al Ministerio de Obras Públicas (MOP) como iniciativa privada, pero desde 2005 estuvo congelada. A fines de marzo, el Presidente ordenó al MOP reactivar su estudio. En ese contexto, Boza -decano de la Facultad de Arquitectura, Arte y Diseño de la Universidad San Sebastián- considera errónea la tesis de que la sismicidad impediría hacer del Mapocho un curso navegable, planteada por su colega de la Universidad de Santiago, Jonás Figueroa.
«Él se equivoca, porque la gracia de las esclusas que proponemos para generar las lagunas es que colapsan ante cualquier fenómeno de tipo climático, como son los aluviones o las crecidas del río, por lo que el proyecto está blindado ante estos fenómenos. Cuando éstas ocurren, las esclusas se desinflan y quedan planas, lo que le permite al río seguir su curso normal», explica.
En cuanto a los sismos, según Boza, el proyecto también está protegido.
«Las esclusas van instaladas en unos potentes muros de hormigón reforzados. Además tienen una base de radier que también es de hormigón. En todo caso controlar un sismo y preverlo es absolutamente imposible», dice.
-El Mapocho tramo a tramo
Vitacura: según Cristián Boza, en ese sector las concesiones serían para restaurantes de alta gastronomía, deportes náuticos sofisticados como kayaks o motos de agua.
Santiago Centro: en esta zona, según Boza, una buena imagen sería la del Sena. Allí podrían instalarse anticuarios, librerías, teatros y actividades culturales.
Sector poniente: allí las actividades serían deportes más masivos, como canchas de fútbol, tenis y baby fútbol, restaurantes de corte más popular y centros culturales.
-«Las esclusas van instaladas en unos potentes muros de hormigón reforzados»


