Astrofísico pidió gran paleteada a la Nasa para obtener las primeras fotos desde el espacio
Mario Pérez entregó la lista de zonas más destruidas por el sismo, pero dice que ni las gracias le dieron a la agencia norteamericana.
Es bien quitado de bulla Mario Pérez, el ingeniero y astrofísico que entregó las primeras coordenadas que le permitieron a la Agencia Espacial Norteamericana (Nasa) ajustar su flota de satélites para tomar imágenes de las zonas más destruidas después del terremoto.
Mario Pérez es el único científico chileno en la sede de la Nasa, en Washington D.C. Desde su oficina recuerda que entró a los 16 años a estudiar ingeniería a la Universidad Federico Santa María. Terminó la carrera a los 22. Hoy es doctor en astronomía y astrofísica.
«Los satélites de Nasa fueron ajustados para tomar las imágenes en Chile. Por lo menos son diez o 15 satélites los que miran hacia abajo o hacia la Tierra. Las regiones más urgentes fueron las islas Juan Fernández e isla de Pascua. Después se incluyeron Dichato, Concepción, Talcahuano. Toda esta información se ha ido entregando al Servicio Geológico de Estados Unidos», cuenta Mario y menciona que los datos también llegaron a un grupo de científicos de la Universidad Católica y a la Agencia Chilena del Espacio.
La historia de las fotos satelitales comenzó cuando Mario recibió una llamada de un conocido suyo que el 27 de febrero pasado era el secretario ejecutivo de la Agencia Chilena del Espacio, Raimundo González. Le pidieron ayuda porque se necesitaban imágenes para calcular el daño causado por el cataclismo.
El chileno habló con sus colegas de la división de desastres naturales, quienes lo apoyaron. «Ellos, de inmediato, apuntaron los satélites que estaban pasando por Chile hacia las regiones prioritarias. Hay cuatro áreas de ciencias en la Nasa, que tienen unos 70 satélites», recuerda.
-¿Es verdad que la Nasa ofreció un vehículo no tripulado para rastrear gente atrapada en edificios?
-Sí, Chile declinó usarlo, porque pocos edificios mataron gente. En Haití fue diferente. En realidad, se trata de un avión a control remoto que vuela a baja altura y hace mediciones infrarrojas para detectar el calor. Se usó en Haití. Son los mismos vehículos que usan los militares en la guerra, pero la Nasa tiene algunos para actividades pacíficas.
-Supongo que está orgulloso de la paleteada que hizo.
-Mire, todo se hizo gracias a la voluntad de las personas, pero nunca ha habido un pedido oficial del país, una manera de contacto, ni nunca un agradecimiento después de que se han hecho las cosas. La agencia (Nasa) no ha mandado ninguna factura, ha ayudado generosamente. Yo creo que debe haber un protocolo para pedir información, de cómo deben enviarse las imágenes. Nunca Chile le pidió a la Nasa y nunca le agradeció tampoco.
Mario quiere promover la idea de crear una agencia o un centro latinoamericano que mueva las informaciones con Estados Unidos en caso de desastres naturales.
Ven a través de las nubes
La visibilidad de Chile, desde el espacio, era escasa el 27 de febrero, porque las zonas terremoteadas estaban cubiertas de nubes. Así se ve en esta imagen de la Nasa, tomada el 1 de marzo pasado, aunque con infrarrojos luego se logró mayor definición. Mario Pérez menciona además que existen satélites comerciales europeos que venden imágenes geológicas a valores que van entre los dos mil y cinco mil dólares.


