Jesús García Lodeiro, de 61 años
A él y a un compañero, el techo de una mina de carbón se les fue encima, el 28 de diciembre de 1989.
Menos mal que Jesús García Lodeiro no se sabía muy bien la canción de Santa Bárbara bendita, la patrona de los mineros en España. Atrapado en una cavidad de rocas, con el techo todavía desplomándose, comenzó a cantarla, para que su compañero a su lado se tranquilizara. En vez de «en el Pozo María Luisa, lalaralalá, murieron cuatro mineros, mira, mira, Maruxina, mira, mira cómo vengo yo», usó muchos más lalaralalá y cambió varias palabras, hasta transformarla en una versión dulcificada. Si hubiera cantado al pie de la letra esta sombría canción, a su compañero le hubiera sido mucho más difícil resistir. «Tal cual no la sé cantar. Ni tenía música, tampoco», recuerda entre risas García Lodeiro.El 28 de diciembre de 1989, a los dos se les fue encima la mina de carbón en la que trabajaban, en la Montaña Gran Porvenir, de Asturias, en el norte de España
«La cosa estaba bastante fea. No podíamos movernos y los minutos transcurrían como días enteros. Cuando te ves atrapado en la mina, prefieres que se termine todo», recuerda. García Lodeiro tenía dos costillas quebradas.
Destaca la organización de los mineros atrapados en la Mina San José. «No están en un hundimiento. Están atrapados. Igual tiene que ser horroroso, en una palabra. Tiene que ser muy triste», explica este hombre de 61 años.
A los dos mineros los rescataron luego de nueve horas.
Cuenta García Lodeiro que al salir, el vínculo entre los 33 mineros será muy estrecho. Como el de él con su compañero de encierro. «El 28 de diciembre lo celebramos todos los años. Cenamos juntos. A las 11 o a las 12 de la mañana, quedamos en un sitio y seguimos, hasta que termine el día», explica.


