Miguel Pinto habla con nostalgia del cambio de casa de la U
La pagada de piso del brasileño Arilson el 2001 fue de miedo, tanto como los balazos del colombiano Asprilla.
La primera vez que Miguel Pinto pisó el Caracol Azul fue en 1999. Aún era juvenil y ni se le pasaba por la cabeza pelearle el puesto a Sergio Bernabé Vargas. «Mi única meta era ocupar el arco sur de la cancha uno, porque ahí siempre entrenaba el arquero que sería titular», confiesa el hoy capitán de la U, con cierta nostalgia por dejar el mítico Caracol.
-¿Cuál es la historia más sabrosa del Caracol?
-La del pistolero Asprilla. Fue monumental. Nos matamos de la risa, incluso ahora cuando nos acordamos de Asprilla disparando al aire. Y la otra, cuando llegué en un camión. Era joven, no tenía plata para comprar auto y unos amigos me prestaron un camión para ir a entrenar.
-Dicen que la pagada de piso de Arilson el 2001 fue de terror.
– Yo era muy chico, no podía participar. Los más grandes definían los invitados. Pero el año pasado, antes de salir campeón, hubo un mariscal memorable. Y el ponche, ni te cuento.
-La mejor pelea.
-Estuvo buena la de Musrri con Colocho, aunque el único que pegó ahí fue el Lucho. Yo me quedo con la de Lalo Azargado y Pinilla el 2007, guerra de titanes.
-¿Qué es lo que más vas a extrañar del Caracol?
-Mi lugar en el camarín. Como era circular, era único. También el tractor. Lo agarraba para pegarle una repasada al pasto. Pero creo que el arco de la cancha uno es lo que más voy a echar de menos.
-¿Pese a los insultos de los hinchas que tenías tan cerca?
-Me calentaba mucho cuando me gritaban que me fuera a huevear a otra parte


