A Lawrence Golborne hasta le han sugerido llamarse mejor Lorenzo
Fui el último que la gente conoce según la encuesta Admiark , cuenta el titular de Minería.
Tener un nombre medio raro ha sido su karma. Lawrence Golborne, que se pronuncia «Lorens Golborn «, ha conocido infinidad de combinaciones al momento en que alguien lo presenta, le escribe o simplemente le habla. Tanto así que en el ministerio de Minería, medio en serio medio en broma, le sugirieron que se llamara de otra forma mejor. Pocos lo pronuncian bien, a la gente le va a costar conocerlo con tanta faramalla, y así seguirá marcando pocazo en las encuestas, fueron los argumentos.
«Lawrence es un nombre difícil de escribir, pero más fácil de pronunciar», dice él. «Y Golborne es fácil de escribir, pero difícil de pronunciar. Me dicen Golburn, Laurens, Laurénce… es un drama».
-O sea que mejor lo llamo desde ahora Lorenzo Gómez…
-Jajajá. El cambio de nombre nació a raíz de una broma porque en el tema de la encuesta Adimark, donde piden el grado de conocimiento de los ministros, salíúltimo, con el 10 por ciento; y yo, dentro de todo, he tenido una trayectoria pública que uno diría que merece algún grado de conocimiento. Y la broma que me hacía el equipo es que yo tengo un problema con el nombre. Si hasta la telefonista, cuando llama para encuestar, pregunta así: ¿Conoce al ministro Lavín? ¿Y al ministro Bulnes? ¿Y a este ministro Lauwrrrrense Gooo-gooolborns?… ¿Sabe? Mejor olvídese de él».
Dice que frecuentemente lo apellidan «Goldberg», como el futbolista y que ponerles nombre a los hijos fue un embrollo: «Porque ponerle Juan a un hijo con apellido Golborne es un cuento. De hecho una amiga de mi mamá, que le gustaba mucho mi nombre, le puso a su hijo Lawrence. Pero se casó con un señor Soto, así que él se llama Lawrence Soto».
-Usted se crió en Maipú, su padre tenía ferretería. ¿Lo molestaron mucho en su entorno por el nombre pituco?
-No tanto. En el colegio (Instituto Nacional) me decía Golborne, pero tal como suena. Sólo la profesora de inglés se esforzaba en pronunciarlo.
-Qué paradoja, ¿no? Porque dicen que usted no es muy bueno para la pronunciación en inglés…
-Jajajá… Yo digo que hablo como Tarzán. Nunca he pronunciado demasiado bien.
-Y su familia es de procedencia inglesa, entiendo…
-Mi bisabuelo llegó a trabajar a las salitreras del norte. Pero mi padre no tuvo cercanía con la procedencia, de hecho quedó huérfano a los 11 años. No terminó el colegio. Fue vendedor y vivimos de la ferretería que tenía. Yo trabajé allí.
-¿Muy estrictos sus papás? Sacó promedio 6,6 en el colegio y llegó a ser ministro…
-Mi mamá, muy estricta. Recuerdo que me fui llorando desde el Instituto Nacional hasta Maipú la primera vez que me saqué un rojo. Estaba como en Quinto Básico. Nunca más me saqué otro rojo en el colegio…
-¡Sólo un rojo!
-En el colegio, sí. Sólo uno. En la universidad, no pues (Universidad Católica).
-Y con ese rigor, ahora que es ministro de Minería, con trayectoria en el empresariado, ¿cómo le llegan las acusaciones de conflicto de interés?
-Mire: la única mina que yo tengo es mi mujer…. jajajá. Ella dice que no es la Primera Dama, sino la «Primera mina», jajajajá.
-«Canto lo que sea. Toco charango, cuatro, requinto. Tuve un grupo de folclore»
-Tenía comprado hasta su pasaje para Sudáfrica
Días libres para ir al Mundial
No esperaba ser ministro, porque su plan fijo era ir al Mundial este año. Ahora depende de Piñera si le da permiso para salir cinco días que sean. Es mitad fan de UC y del Audax. Y hasta fue dirigente del plantel italiano. Lawrence Golborne tiene dos pasiones: la música y el fútbol. Canta, toca instrumentos y tuvo un grupo de folclore. Adora a Coldplay y viajó a ver a The Cranberries a Buenos Aires. Dice que hasta cantaría en la tele si lo invitan. Es seco para el karaoke y grupos ligados a la izquierda como Inti-Illimani fueron santos de su devoción: «Vengo de una familia donde hubo un hermano de Patria y Libertad y una hermana que se autoexilió. La diversidad en la música es lo mío», revela.


