Bloguero lo denunció en 2007 por abusos laborales. Diputado lo niega
La reflexión es que Internet es muy maldita. Diputados oficialistas salieron a defenderlo.
Hay que decir las cosas por su nombre. El chileno es bien cahuinero y copuchento, tenga el rótulo de honorable o no. Por eso ayer por la mañana en el Congreso todo el mundo quería saber a qué se refería específicamente el ministro Rodrigo Hinzpeter, cuando en la sesión especial del miércoles, acusó al diputado Fidel Espinoza. «A través de otras personas, explota a mujeres contratadas y les paga 40 mil pesos», dijo el hombre de La Moneda con una información que, confesó, acababa de encontrar en Google. Las mentes de alcantarilla suponían todo tipo de actividades oscuras.
«Creo que a ninguno de los 120 diputados no le han escrito alguna necedad en Internet», comentó Espinoza ayer al analizar la denuncia del titular de Interior, basada en comentarios de un bloguero que se hace llamar «gatos de campo», quien en 2007 subió a su blog una denuncia anónima en contra del parlamentario por Puerto Varas y alrededores, por abusos laborales.
En el sitio web se afirma que Espinoza, a través de intermediarios, contrataba «mujeres pobres» para que hicieran aseo en la intendencia de la Región de los Lagos «por un sueldo de miseria de 40.000 pesos mensuales». Se acusa que la empresa sería de un familiar de Espinoza, adjudicándose «millonarios contratos».
-¿Es esta la denuncia en la que se basó el ministro, diputado Espinoza?
-Mire, yo valoro mucho Internet, pero así como se escriben cosas muy valiosas, se colocan también otras muy injuriosas. Hoy tenemos una ley que permite que cuando haya un infundio como este, tú puedas perseguir a los responsables. Cuando a mí me escribieron esa falsedad absoluta, no existía esa ley, por lo tanto no pude querellarme contra quienes resultaran responsables.
-¿Entonces de dónde las mujeres de 40 lucas? ¿Mujeres de lujo?
-A ver, nunca en mi vida le he pagado a «trabajadora» de ningún tipo un dinero.
Los tres mosqueteros
Antes de dilucidarse el misterio, los diputados Gabriel Silber (DC), Ramón Farías y Sergio Aguiló (PS) salieron a defender Espinoza. El trío de mosqueteros exigía que el titular de Interior se disculpara, y mientras eso no ocurriera, cada vez que le toque asistir a la Cámara los honorables de la oposición pegarán la media vuelta y se retirarán de la sala. Corría el rumor por los pasillos que en la Concertación andan urgidos porque Hinzpeter supuestamente tendría carpetitas muy detalladas con las yayitas de cada parlamentario.
Antes de iniciarse la sesión, Espinoza pidió la palabra para manifestar que Hinzpeter «en base a un hecho erróneo me descalificó de manera grosera y vil». Y anunció querella en su contra, para el próximo martes, algo que deberá revisar a la luz del contracturado gesto de Hinzpeter al final de la jornada.
-«Él no conoce a mi madre»
«Pepa» Hoffmann, luego del insulto que alega haber recibido de parte de Espinoza, habló así en el hemiciclo, sacando aplausos: «A Fidel lo conocí el 11 de marzo y, por cierto, él no conoce a mi madre. Él se ha transformado en un agresor permanente, que no permite el disenso. Soy diputada, pero por sobre todo soy mujer y mamá».
-Seca declaración del ministro del Interior
Disculpas «a lo Hinzpeter»
Campante en la mañana, risueño, tranquilo, radiante iba Rodrigo Hinzpeter ayer de patio en patio por La Moneda. Como si nada llegó a Palacio tras la mocha a todo léxico que había tenido el día anterior en el Congreso con Fidel Espinoza .
A eso de 10 de la mañana tuvo su primer encuentro con la prensa. Expectación total entonces porque el más mateo de los ministros de Piñera, infalible en cuanto a rigor se refiere, podría dar sus primeras disculpas públicas. Pero no. No dijo ni pío sobre el asunto con el diputado PS. Y más tarde, a las 12.30, tras la insistencia periodística, salió a hablar otra vez, ahora seguro sobre el tema en cuestión. Pero segundo plop: sólo afirmó que es muy feo eso de pelearse entre autoridades.
Fue a las 16.30 que a Hinzpeter, finalmente, no le quedó otra que agachar el moño y decir algo más. Claro que a su manera, pues tras reunirse con la presidenta de la Cámara de Diputados, Alejandra Sepúlveda, con quien se juntó exclusivamente para tratar el escándalo, se presentó secamente ante los micrófonos, sin aceptar preguntas: «Jamás he tenido la intención de ofender a nadie y en particular, dado lo que se ha dicho en los medios, no he tenido intención de ofender al diputado». Eso fue todo.


