El argentino cerró cantando con Álvaro Henríquez
El público dejó en la casa la compulsión por grabarlo todo y el momento peak fue en la mitad del show, no al final.
«Grabo un video, lo subo a las redes sociales y luego existo». Ese pareciera ser el lema no escrito que siguen, casi al pie de la letra, quienes en la actualidad van a un concierto, sin importar el artista. Cuando aparece el cantante y cuando interpreta sus temas más emblemáticos, las caras de los presentes desaparecen y en su reemplazo surgen miles de celulares grabando el momento. Anoche, en el concierto de Fito Páez, no fue así. Esa fue una de las curiosidades del show.
El rosarino presentó en el Movistar Arena el concierto denominado Paez 4030, por los 40 años del disco «Del 63» (1984) y los 30 de «Circo beat» (1994), pero parece que no todo el público se enteró que el show consistía en interpretar esos dos discos, completos, y nada más. Aunque sí hubo un pequeño caramelo extra para los presentes.
Mucho silencio. Fito partió interpretando las nueve canciones del disco «Del 63» y la gran mayoría del público escuchó atentamente. El cantante, al parecer, se sorprendió de eso y al final lo agradeció: «Gracias por el silencio», dijo. El punto es que ese disco no fue popular en Chile y salvo los más fanáticos, como una joven que en la quinta fila de la cancha cantó absolutamente todas las canciones, y uno que otro por ahí esparcido, la mayoría de la gente no conocía ninguno de esos temas. «Un poco desconocidas las canciones, pero estuvo bueno el show», reconoció al final Nelson Salinas.
Los teléfonos guardados. El hecho que el argentino partiera con su no muy conocido, por estos lados, «Del 63» generó un curioso comportamiento, muy poco habitual en la actualidad. La gente mantuvo sus teléfonos guardados y escuchó. La compulsión por grabarlo todo desapareció. Nada de videoselfies cantando desafinado con el cantante atrás desenfocado, nada de nada. «Me fijé en eso. Sabes lo que pasó, es que fueron pocos temas conocidos, uno se graba con las canciones que conoce, yo creo que va por ahí. Igual el rango etáreo era de 40 para arriba (segmento no tan fan de las grabaciones en los conciertos), yo creo», agregó como parte de la explicación para la notoria ausencia de videos, Francisca Venegas, después del concierto.
Lo mejor, al medio. El hecho de interpretar los dos discos ya mencionados, en el mismo orden en que fueron editados, hizo que los dos temas más populares de ambas producciones, en nuestro país, quedaran justo en el medio del show. Después de terminar con «Del 63» y tras un pequeño break, Fito volvió e interpretó «Circo beat» y «Mariposa tecknicolor», que son las dos primeras canciones del disco que cumplió 30 años. Ese momento fue como el final del show, pero de forma anticipada. El público que se había mantenido silente por grandes pasajes, se paró, cantó y bailó. Incluso algunos sacaron sus teléfonos y grabaron, rompiendo lo que había sido la marca del show hasta ese momento.
El invitado sorpresa. Después de cantar los temas de los discos, Fito Páez dijo que en Santiago se sentía como en casa y que por eso había invitado a un amigo, a un «top one. Mi amigo Álvaro Henríquez». La aparición del líder de Los Tres generó el segundo momento de más bulla en la noche. La gente no lo esperaba y coreó con fuerza «Déjate caer». Tras eso, ambos cantaron «Ciudad de pobres corazones», del disco del mismo nombre.


