Aunque asegura que en la calle le tocan la bocina y la llenan a piropos, todavía no aparece un pretendiente que termine con sus tres años de soledad. Abriré un casting, bromea y asegura que piensa ponerse pechugas.
La ex participante de «1810» bajó de 107 a 60 kilos en diez meses
Fue un día 29 de enero de 2009. La irascible Angélica Sepúlveda se envalentonó contra Pamela Leiva en medio del reality «1810». La llamó»morsa», por los 107 kilos que cargaba la humanidad de la amiga del Coca Mendoza, de apenas 156 centímetros de largo. Herida, Pamela corrió a esconderse para llorar con la mayor intimidad que le permitía el vouyerismo de un reality. Botó rabia y frustración.
Fuera del encierro, Leiva empezó un tratamiento para bajar de peso en la Clínica UC de San Carlos de Apoquindo. El 26 de octubre del año pasado le realizaron una gastrectomía en manga que le sacó el 90 por ciento del estómago, luego siguió una estricta dieta de ejercicios, vitaminas y hasta mil 200 calorías diarias que rápidamente le hizo adelgazar para asombro de todos.
Hoy, el proceso es tan exitoso, que Pamela se sacó 47 kilos, en la báscula marca 60 y en el espejo puede ver a una mujer segura que se ha dedicado al teatro con entera confianza.
«Me veo bien, me gusta como me siento. De ahora en adelante no celebraré mi cumpleaños, sino la fecha en que me operé, ya que fue mi renacimiento», comenta con orgullo tras demostrar que pudo convertirse en otra mujer.
-¿Cómo te han recibido los otros, Pamela?
-Súper bien. ¡Ahora los hombres se dan vuelta a mirarme! Hace poco fui a una fiesta con música de los años 90 y me di cuenta que por primera vez los hombres se daban vueltas como para comerme, jajajá.
-Una inyección al ego, supongo.
-Me hace sentir mejor. ¡Imagínate que me piropean y me tocan las bocinas! ¡Me gritan rica! Yo me mato de la risa. El otro día en Patronato un cuidador de autos me dijo un piropo. Me dijo: «Llegó un angelito que me arregló el día, con esto no necesito más». Así que le compré un cuchuflí y se lo regalé.
-¿Muchos pretendientes ahora?
-No, fíjate. Yo tuve dos pololos antes que les gustaban las niñas más gorditas. También tuve mis romances, pero estoy sola hace mucho tiempo. Yo diría como tres años. Aprovecho acá de pasar el aviso de que abriré un casting, jajá.
-¿Te da más seguridad tu nueva figura?
-Claro, me siento mejor. Respecto de las parejas, siento que he ampliado mi mercado, que ahora soy más del gusto general de los hombres, aunque con mis pololos de antes me querían con mis formas. Incluso uno me vio con menos peso y me dijo que le gustaba más antes.
-Ahora tienes muchas ojeras.
-Siempre he sido ojerosa por naturaleza. También se me cayó el pelo luego del segundo mes de tratamiento, pero ya recuperé mis pelitos. Quiero aclarar que estoy sana, que los médicos de la UC me controlan, me hacen exámenes habitualmente y me cuidan.
-¿Pretendes hacer más operaciones?
-Mi abdomen está un poco fláccido y mis pechugas desaparecieron y se cayeron completamente. Según el médico, debo esperar un año y medio para pensar en una abdominoplastía o en ponerme los 270 cc por pecho. Puede ocurrir recién cuando se termine mi baja de peso.
-¿Cómo? ¿Quieres seguir adelgazando?
-Sólo tres kilitos más. Mi meta es pesar 57.
Nutriólogo Jaime García«Lo ideal es que se baje de una manera más lenta»
El nutriólogo Jaime García asegura que cualquier baja tan rotunda de peso podría llegar a ser peligrosa, pero debido a que Pamela Leiva está siendo controlada por médicos, confía en que todo esté marchando sin peligros para la salud. «Lo ideal para una baja de peso es que se realice de forma más lenta, más pausada, aproximadamente de un kilo semanal. Las personas que se someten a operaciones bajan muy rápido y tengo pacientes que han bajado hasta 70 kilos, pero el médico tratante debe tener cuidado porque podría producirse una anemia. Además hay que controlar los niveles de glicemia, la presión arterial y posibles problemas cardiacos», asegura el facultativo.


