Ardi Rizal impactó al mundo por su adicción al tabaco
Para abandonar el vicio, la terapia del pequeño indonesio consistió en jugar sin parar. Y ojo, que pudo haber perdido masa cerebral. Para abandonar el vicio, la terapia del pequeño indonesio consistió en jugar sin parar. Y ojo, que pudo haber perdido masa cerebral.
Impacto total mundial causaron en mayo las imágenes de Ardi Rizal, un niño de dos años que se transformaba en triste celebridad por fumar como condenado. En su hogar en Musi Banyuasin, pueblo pesquero de Indonesia, el chico manejaba los puchos con la habilidad de un adulto. Con total naturalidad, jugaba y regaloneaba con sus cercanos sin soltar el cigarro de sus manos. También los prendía de un cilindro a otro. Y sin siquiera darse cuenta, con sus cortos y regordetes dedos de guagua, se llevaba a la boca y a los pulmones dos cajetillas al día.
«No estoy preocupado por su salud. Se ve saludable. Además, llora y lanza cosas cuando no lo dejan fumar. Es adicto», decía entonces su papá. Inmutable. Sin embargo, el resto del mundo puso el grito en el Cielo al ver al niño fumón en TV, YouTube y hasta en revistas de medicina. Por eso se echó a andar una campaña que le dio a la vida de Ardi un giro positivo.
Tras someterse en julio a la ayuda de especialistas, ayer el pequeño abandonó un tratamiento de rehabilitación que duró un mes. Y no echó de menos el humo ni la nicotina. «Dejó de fumar y lo más importante es que ya no pide cigarrillos», dijo a DPA Arist Merdeka Sirait, presidente de la Comisión Nacional de Protección del Niño de Indonesia.
¿Cuál fue la receta? No falta ser experto para adivinar. Al pequeño Ardi lo pusieron a hacer todo lo que un ser humano hace en sus primeros años de vida. «Recibió una terapia sicosocial durante un mes, donde se le animó a jugar con niños de su misma edad», explicó Sirait. En otras palabras, «hemos desviado su adicción a los cigarrillos para jugar», agregó.
Sin embargo, los terapeutas explicaron que Ardi probablemente pudo haber perdido masa cerebral producto del vicio. Además, recomendaron mantenerlo alejado de ambientes con humo, para evitar una recaída.
Al abandonar el lugar de su desintoxicación, el niño manifestó su alegría de volver a casa. «Ardi estaba feliz cuando salió de su internación. Extrañaba mucho a su padre», confesó Sirait, luego de que el precoz paciente abandonara la capital, Yakarta.
Ahora, con el caso de Ardi como ejemplo, las autoridades indonesias pretenden frenar los altos índices de tabaquismo de su población. Según el Instituto Demográfico de la Universidad de Indonesia, un tercio de los 230 millones de habitantes echa alquitrán a sus pulmones. De ese total, el 60 por ciento corresponde al género masculino. Las cifras son más preocupantes en el segmento infantil, donde el 25 por ciento de los niños de entre 3 y 15 años asegura haber probado los cigarrillos, mientras que el 3,2 por ciento de estos confiesa ser fumador activo, tal como complementó la Agencia Central de Estadísticas de esa nación.
6 meses estuvo Ardi sumido en la adicción a la nicotina.¿Qué fue del pequeño Tong?
El caso de Ardi tuvo final feliz, pero nada se sabe del destino de Tong Liangliang, un niño chino de dos años y medio, que se zampaba una cajetilla por día. El caso se conoció en julio del 2009. Su padre alentaba el vicio, alegando que el cigarro le calmaba el dolor generado por una hernia.


