Pamela Golbin es la curadora del Museo de la Moda
Amiga de los diseñadores más famosos, vive en París y de nuestro país añora las tortas de milhojas.
Hace casi 20 años que en el Louvre trabaja Pamela Golbin, una mujer directamente relacionada con Chile. Y no es una empleada cualquiera, sino que es la curadora del Museo de la Moda, que cuenta con una de las dos colecciones más completas sobre el tema a nivel mundial.
Le cuesta hablar en español, porque se le olvidan algunas palabras y solo practica el idioma con su madre, de quien heredó la sangre chilena. Su padre es francés y desde niña ha vivido en diferentes países, entre los que se cuentan Perú -donde nació hace 40 años-, Venezuela, Argentina, Estados Unidos y Francia.
«Cuando vivía en Miami íbamos mucho a Santiago. También conozco Arica, porque parte de la familia de mi mami es de allá. Ahora hace mucho tiempo que no voy, pero claro que me gustaría volver para ver en qué está el diseño chileno», dice Pamela, quien estudió historia del arte en la Universidad de Columbia, en Nueva York.
-¿Tiene algún recuerdo de Chile?
-Claro que sí, recuerdo muchos inviernos en Portillo, donde íbamos a esquiar. Y siempre pienso en las tortas de milhojas. Acá se encuentra dulce de leche argentino, pero tortas de milhojas, imposible. En Miami hay una chilena que las hace increíbles, cuando voy para allá aprovecho de comer, pero sopaipillas no hace y tampoco empanadas. Las de queso son mis favoritas, ¡qué cosa más rica! Mi abuela materna preparaba tortas de milhojas y sopaipillas, lo hacía siempre que nos visitaba, donde estuviéramos viviendo. Pasábamos horas cocinando.
Parte del trabajo de Pamela consiste en renovar la colección del Museo de la Moda. Para eso tiene que tratar con todos los diseñadores que trabajan en París, Milán y Nueva York, con quienes ha llegado a entablar amistad. El problema, dice, es que tanto los creadores como ella pasan viajando, así que no hay tiempo para un cafecito.
Otra parte de su trabajo es montar exposiciones dedicadas a la obra de algún diseñador destacado, como Valentino o Galliano (uno de sus más cercanos), o bien con las creaciones de diseñadores fallecidos, como Madeleine Vionnet (ver recuadro). A eso se suma la producción de libros que acompañen las muestras, escribir en revistas, dar conferencias en diferentes partes del mundo y hacer comentarios para la televisión.
«Siempre estuve relacionada con la moda, porque las mujeres de mi familia sabían mucho del tema, entonces era algo que me resultaba muy natural. Pero lo que más me fascina de esto es la gente, porque la moda es un lenguaje visual muy rico, sofisticado. La parte sociológica de la moda es lo que me gusta, porque es la traducción de una cultura y de una sociedad en el presente», afirma.
-¿Cómo llegó al Louvre?
-Gracias a mi abuela paterna. Cuando tenía 18 años, me consiguió una pasantía en el Louvre. Después empecé mis estudios en Nueva York y trabajé en el Metropolitan Museum of Art, lo que me permitió conocer la otra colección de moda más grande del mundo. Luego volví al Louvre, a los 22 años, como la curadora más joven del museo.
-Ya es como tu casa.
-Absolutamente, venía desde chica, desde que comencé a caminar. Pasábamos meses en París con mi familia y veníamos casi todas las semanas y cuando empecé a trabajar aquí siempre me sentí muy cercana a este lugar.
No hay que fijarse en lo que está de moda, sino en escoger piezas acordes con tu cuerpo
-El único diseñador nacional que conoce
Octavio Pizarro, de lujoEspecialista y conocedora de todas las colecciones de los grandes diseñadores del mundo, al preguntarle a Golbon por los creadores chilenos, el único nombre que se le viene a la mente es el de Octavio Pizarro, quien antes de cumplir los 40 se ha ganado un espacio en el mundo de la moda gala.
«A Octavio lo conozco porque viene frecuentemente a París», dice Pamela. Pero además de pasar mucho tiempo en la capital francesa, este diseñador de lujo cuenta entre sus logros haber trabajado en las importantes casas de moda Jacques Fath y Guy Laroche.
«Madeleine Vionnet fue más importante que Chanel»
Pamela le dedicó exposición y libro
La última exposición que montó Pamela estuvo dedicada a Madeleine Vionnet, una destacada diseñadora que para el común de los mortales es completamente desconocida, pero que tiene una gran relevancia en el mundo de la moda.
Además de la muestra, su trabajo incluyó la publicación de un libro sobre la fallecida creadora y sus diseños, en los que debutó en corte al bies (corte en diagonal).
«Madeleine Vionnet es ícono de todos los diseñadores, es más importante que Chanel, pero no es conocida por el público. Fue la más importante, una artista de la moda, como Picasso lo era de la pintura», explica Golbin


