El diputado de la camioneta del amor volvió al Congreso apechugando
No soy un degenerado, aclaró, ni un tipo cartuchón, como muchos que hay en el mismo hemiciclo.
Algunos colegas diputados le dijeron a René Alinco que era mejor perderse por ahí un par de días en lugar de enfrentar las burlas y miradas de los alcahuetes. Pero como el parlamentario por Chile Chico es choro, no les hizo caso y temprano ya estaba sentado en su puesto del hemiciclo, esperando que los chistositos le dijeran algo por haber sido sorprendido el jueves pasado, según Carabineros, refocilándose con una dama en la pick up de una camioneta en el sector de Tejas Verdes, en las afueras de Coyhaique. «Ofensas al pudor», puesto en siútico.»Yo soy de los que dan la cara; Alinco apechuga», advirtió y se explayó.
«No he sido acusado de nada y ahí tengo que tener cuidado, no puedo defenderme de una acusación que no conozco y por eso es que cuando llegue a Coyhaique voy a contratar un abogado para que solicite al fiscal sobre qué se me está acusando oficialmente», dijo muy serio.
-Pero usted sí puede decir lo que estaba haciendo.
-Conversando… ¿Qué delito hay en estar con una mujer en un vehículo cerrado, conversando? Imagínese, yo que viajo constantemente por la región de Aysén, hay estudiantes que estudian en sectores alejados, ¿no los voy a poder llevar? Eso me complica, afecta nuestras costumbres como patagones y mi vida familiar. Si acá hay una falta, esa la asume René Alinco, nadie más.
-¿Dónde está durmiendo, en la casa o con el perro?
-No, todavía en mi casa, es que, mire, yo soy un hombre abierto, no tengo doble vida. Soy una persona que viene de la construcción y mi señora me conoce de niño. Yo no soy un tipo cartuchón, como muchos que hay en el mismo hemiciclo. Tengo virtudes, defectos y valores. Si acá se busca evitar que defienda a los trabajadores, estoy elucubrando, no lo van a lograr. Soy honesto.
-¿Cómo están las cosas en su casa?
-Densas, tensas. El problema es que mi señora y mis hijos están ya estigmatizados.
-¿Qué le ha dicho a su señora?
-Lo mismo que le digo a usted, que es una situación bastante desagradable.
-Se molestó, me imagino.
-Por supuesto, ¿a quién le va a gustar, sea verdad o mentira? Aparte que la espectacularidad que se dio en los medios de comunicación. Antes de una hora todo Chile ya sabía esta información.
-¿Le creyó sus explicaciones?
-El derecho a la duda siempre va a estar y es una situación que estoy manejando a nivel interno familiar, la situación la tengo controlada, no solucionada, que es diferente. Lo que me interesa es que se aclare el punto, yo no soy un depravado sexual, no soy un degenerado. Sé mis derechos y mis deberes y el que conoce Coyhaique sabe que hay que ser muy estúpido para mantener relaciones íntimas en ese lugar, Tejas Verdes, y a esa hora, 9:30 de la mañana.
-Misteriosa mujerMás que fondeada debe estar la mujer que acompañaba a Alinco el día que fueron sorprendidos por Carabineros. El diputado no quiso echarla al agua, aduciendo que muy obrero será, pero es todo un caballero. «Es una amiga de la infancia, pero no voy a dar su nombre. Hay que guardar la discreción. Si se sabe su nombre, ella también va a quedar estigmatizada», explicó y dijo que se encontró con ella esa mañana en el centro de Coyhaique y sólo le dio un aventón.
-Colegas le gritaron «bueeena» y lo taparon con tallas y abrazos
Ya es de culto: recibido a lo campeón
Faltan pocos minutos para la votación de los proyectos del día, pasadas las 13 horas. La sesión está suspendida, lo que es aprovechado por los diputados para tomar cafecito, ir al baño, mantener conversaciones de pasillo y palanquear a René Alinco apenas aparece.
«Bueeena», le lanza un grupo de diputados DC, entre ellos Roberto León y Gabriel Ascencio. La escena genera aplausos espontáneos de todos alrededor de la cafetería, mientras una mujer aparece de la nada y saluda afectuosamente a Alinco. Otros personajes desconocidos, con cara de asesores, se suman a la chuchoca en torno al diputado por Aysén, iniciada a primera hora por Pepe Auth en el hemiciclo.
El Hombre Ardiente fue el primero en acercarle las manos a René, como para recibir poderes místicos. René Manuel García, de RN, también fue a palmotearlo, mientras Fidel Espinoza lo vendió en dos pesos. Dijo irónicamente que Alinco quería hacer uso del artículo 34 «para defenderse del montaje que sufrió la semana pasada».


