Rivero cuenta que todo el trabajo del equipo se hace y se hará en La Calera
El técnico ya les dijo a su suegro y sus cuñados que en Primera vamos a sufrir más que a celebrar.
Aunque parezca extraño, Víctor Rivero cuenta que sus jugadores conocieron Limache cuando celebraron en la plaza de la ciudad el ascenso a Primera División.
«La Municipalidad nunca se ha puesto las pilas para que Limache se asiente en la ciudad. Por eso nosotros entrenamos y jugamos en La Calera, que queda muy cerca y que tiene todas las comodidades que se necesitan para trabajar en forma profesional», señala Rivero.
¿Tampoco viven jugadores en Limache?
«No. Muchos viven en Quillota o, como yo, en La Cruz, que es un lugar más campestre y tranquilo».
¿Y piensan seguir trabajando y jugando en La Calera, que tiene su propio equipo en Primera?
«Eso está ya conversado con las autoridades de la ciudad. Usaremos el mismo complejo que utilizamos este año y no hay problemas con el empleo del estadio Nicolás Chahuán. Todo es cosa que no programen a Unión La Calera y a Limache el mismo día y a la misma hora».
¿Estarán conformes los hinchas caleranos con tener que compartir su sede?
«La gente de Unión La Calera siempre nos ha tratado bien, quizás porque no competíamos con ellos. Pero yo he escuchado a algunos que les gusta que haya subido Limache para tener un clásico en la zona. Hoy no lo tienen».
Su suegro anunció que dejará la propiedad de Limache para abocarse a San Luis. ¿Cambiará el ambiente familiar?
«No, porque si bien don César se va como presidente, igual tendrá voz en algunas decisiones. Y el club quedará a cargo de dos de sus hijos -o sea, de dos de mis cuñados-, César y Hugo».
Usted sabe de sobra que en Primera División cambian mucho las cosas y que es difícil que un equipo recién ascendido logre mantenerse. ¿No teme un conflicto familiar si eso ocurre?
«Para nada. Hemos conversado del tema y quedó claro que, en lo deportivo, decido yo y en lo administrativo mis cuñados. Yo soy el entrenador y ellos mis jefes. Tenemos un proyecto y ya pasé por momentos duros. Este año tuvimos una racha de siete partidos sin ganar y ahí entre todos hicimos la fuerza. Yo sé que don César y sus hijos están súper ilusionados por tener al club en Primera División, pero yo ya les advertí que en Primera vamos a sufrir más que a celebrar».


